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YARRINGTON Y EL ASESINATO DE TORRE CANTÚ

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Por Jorge FERNÁNDEZ MENÉNDEZ./11 de Abril./

La detención de Tomás Yarrington en Florencia, Italia, lo primero que me hizo recordar fue a Hannibal Lecter, el personaje fílmico que también se refugió en la bellísima ciudad de la Toscana. Pero Yarrington no intentó mimetizarse haciéndose pasar por un notable restaurador de la historia de la ciudad, sino, simplemente, como un hombre de recursos que allí pasaba su retiro.

La detención de Yarrington, después de cinco años de estar prófugo, permite comprobar cómo y de qué manera “desaparecen” estos personajes. Todo indica que las comunicaciones que mantuvo con su familia y la tentación que representan los 15 millones de pesos que se ofrecían por información sobre su paradero fueron determinantes para su captura.

Para Yarrington, lo más difícil ahora será la información que, como testigo colaborador, ha dado Osiel Cárdenas en su contra. Hay historias de protección de Yarrington hacia Osiel Cárdenas y su organización que inician desde que el ahora detenido exgobernador era alcalde de Matamoros, donde comenzó precisamente la carrera criminal de Osiel.

En Matamoros fue detenido Osiel, en un operativo del cual el gobierno estatal no fue informado, por tropas del Ejército mexicano. En 2007 fue extraditado a Estados Unidos, donde llegó a un acuerdo de colaboración con las autoridades de ese país. Ahí, en realidad, comenzó la caída de Tomás Yarrington.

Para esa fecha hacía meses, como comentamos en una investigación que publicamos desde 2011, que se sabía que el exgobernador estaba siendo investigado por las autoridades estadunidenses por sus relaciones con el crimen organizado y que más temprano que tarde esas acusaciones se convertirían en una acusación formal.

El exgobernador, en cuanto concluyó su mandato, en 2004, compró una propiedad por seis millones 600 mil dólares en San Antonio, Texas. Antes de ser gobernador, o sea cuando era presidente municipal de Matamoros y su paisano Osiel Cárdenas era el que controlaba el narcotráfico en la entidad, recibió de un contratista un departamento de medio millón de dólares en la Isla del Padre, también en Texas.

Las autoridades estadunidenses embargaron o congelaron cuentas de Yarrington por millones de dólares en Estados Unidos y se están investigando, también, los movimientos realizados por Fernando Cano, un operador financiero que manejaba los recursos que el capo hacía llegar a autoridades políticas y de seguridad y que eran depositados, en bienes o cuentas, en Estados Unidos.

Pero una de las acusaciones más graves en torno a Yarrington es la que lo relaciona con personajes de su equipo muy cercano y a él mismo, con el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, el candidato del PRI al gobierno del estado, ejecutado una semana antes de las elecciones. A Rodolfo lo sucedió su hermano Egidio, quien dejó la gubernatura el año pasado.

Según la DEA, Antonio Peña Argüelles, excolaborador de Yarrington, recibió el 29 de noviembre de 2011 un mensaje de uno de los líderes de Los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, que le advertía que “su hermano (Alfonso) ha estado diciendo que usted y Tomás Yarrington, junto con (Jorge Eduardo) Costilla (líder del Cártel del Golfo y enemigos mortales de Los Zetas) asesinaron al candidato a gobernador Rodolfo Torre Cantú porque afectaba al negocio de la construcción y estaba (Peña Argüelles) patrocinado/ protegido”. Los restos de Alfonso Peña, el hermano de Antonio, fueron encontrados ese mismo 29 de noviembre en Nuevo Laredo. Junto al cuerpo había un mensaje de Los Zetas en el que acusaban a Antonio de haberles robado cinco millones de dólares.

Siempre según la DEA, Antonio Peña se reunió en 2008 con Yarrington en una casa que éste rentó en San Antonio para analizar el conflicto financiero que existía con Treviño Morales y que terminó con el asesinato de Alfonso. Tiempo después, Antonio Peña Argüelles fue arrestado en San Antonio y se ha convertido en la principal fuente de acusaciones contra su exjefe, Yarrington. En sus declaraciones reconoce que estaba encargado de lavar el dinero del exgobernador en relación con esos grupos criminales.

Recordemos que Zetas y el Golfo pertenecían a una misma organización criminal: cuando se dio la ruptura en 2006-07, quienes habían colaborado con ambos grupos quedaron en medio de la refriega entre los dos grupos criminales. La DEA sostiene que obtuvo los libros contables de Peña y de su hermano Alfonso, en los cuales se puede comprobar que recibieron millones de dólares del narcotráfico destinados a Yarrington y otros colaboradores. Lo que no dice es cuánto de todo ello ha sido confirmado o ampliado por el testimonio de Osiel Cárdenas.

El asesinato de Rodolfo Torre se habría generado porque éste no tenía buena relación con Yarrington y porque no aceptaba los acuerdos con los grupos criminales. Ésa es la gran acusación que tendría que presentarse contra Yarrington.

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