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VACACIONES Y MERCADOTECNIA ELECTORAL

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Po Armando SALINAS TORRE./12 de Abril./

Una parte de la población tomará un descanso durante los próximos días con motivo de la Semana Santa y la atención se centrará principalmente en los temas del turismo, no obstante ello, de una u otra manera la sociedad seguirá padeciendo esos mismos problemas aun en estos días.

Quienes intentan disfrutar de las maravillas del país se enfrentan a la inseguridad que se padece en la mayor parte del territorio nacional, ya sea en las carreteras o en las comunidades, en las que ha disminuido también el turismo debido al crimen, incluso protegido, dirigido o cómplice por la omisión de las propias autoridades que deberían prevenirlo, investigarlo y castigarlo.

A pesar de la hospitalidad de la mayor parte de la población de nuestro país, la inseguridad, la crisis de valores y las deficiencias en la educación también se hacen presentes en la sociedad en general, tanto de los turistas como de los prestadores de servicios, situación que obliga estar a la defensiva, cuidándose de los abusos constantes, más allá de las reglas y autoridades que debieran ordenarlos; sin embargo, la corrupción que padecemos nos recuerda la cruda realidad que vivimos a lo largo y ancho del país.

Más allá del significado religioso, para un amplio segmento de la población, que convoca a una reflexión de paz, del respeto a dignidad humana, meditación sobre el valor de la vida, de las acciones que se realizan como si fueran las últimas antes de concluirla, entre muchas otras. Sin menoscabo del respeto que merecen quienes no compartan estas convicciones religiosas, pero que tengan unos días de asueto, más allá de todo ello, valdría la pena hacer una breve pausa para reflexionar sobre el primer tramo de 2017, el avance o retroceso del país frente a los retos nacionales, así como de nuestra participación para atenderlos.

La cotidianeidad nos devora. La búsqueda constante de atender y resolver nuestros problemas individuales es la excusa para no participar en la construcción del bienestar común.

En ocasiones sólo tratar de cumplir o hacer que cumplimos con nuestras obligaciones, ya sea como patrones, trabajadores, servidores públicos, jefes o subordinados, como padres, hijos, vecinos, amigos o mexicanos. Lo que se hace no es suficiente para sacar adelante a nuestro país de los problemas a los que me he referido.

Es impostergable que superemos el círculo vicioso de esperar a que los demás hagan lo que les corresponde para que nosotros pongamos nuestra aportación. Los patrones esperan que los trabajadores incrementen la productividad, a su vez, estos últimos, que los patrones brinden mejores condiciones de trabajo. Guardadas las proporciones, este círculo vicioso se reproduce en nuestras diferentes relaciones a que me he referido.

Por otro lado, pero en este mismo contexto, somos testigos del retorno de la demagogia y sus efectos devastadores. Aunque no sólo es el discurso demagógico el que triunfa, sino que fracasan los políticos que continúan defendiendo un sistema corrupto, que genera sufrimiento económico, desigualdad social, discriminación, indolencia, insensibilidad, puesto que, aun a pesar de todo ello, la mayoría continúa actuando como si todo siguiera igual, sin advertir que la sociedad está harta, enojada, decepcionada, más allá de los límites de lo que se pueden imaginar y que, ante esa situación, no hay lugar para la reflexión sobre las acciones a tomar.

Esta situación no le permite a un amplio segmento de la sociedad valorar con serenidad la trayectoria de los candidatos, los equipos de trabajo de quienes se rodean, de las acciones públicas y privadas que han realizado y que, sin duda, daría una idea de lo que realizarán una vez que obtengan los cargos de elección popular para los que se postulan.

Por un lado, es indispensable la reflexión sobre lo que debemos hacer cada uno de nosotros, de cara a la aportación que debiéramos realizar en los retos nacionales; por otro lado, se advierte que cada vez es más estrecho el margen para que se apele a la reflexión social sobre el sentido del voto en el rumbo de las entidades federativas o del país.

Salvo que tomemos conciencia de la situación y actuemos en consecuencia, dejaremos que decidan el destino del país quienes diseñan la estrategia para comprar mercancías, es decir, simples mercadólogos, en lugar de que la sociedad forje una nación para el bienestar social y garantice la dignidad humana.

Twitter: @asalinastorre

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