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TORRE FUERTE: TIEMPOS DE SUCESIÓN EN LA UACJ…

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Ricardo Duarte, Rector de 24 horas. /

Uno de los funcionarios más metidos en las tareas y responsabilidades de alto nivel de la administración en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), dijo ayer a este periodista algo que seguramente será factor importante en el proceso de sucesión de la Rectoría en 2018:

El Rector Ricardo Duarte Jáquez fue un funcionario excepcional de 24 horas, como no fue ninguno de los predecesores de su administración de entre el grupo de los ex rectores que ha tenido esa institución de educación superior.

Ni René Franco Barreno, ni Carlos Silveyra Sayto, como tampoco Wilfrido Campbell, Jorge Quintana o Enrique Villarreal Macías; Rubén Lau Rojo; Javier Sánchez; Alfredo Cervantes o Felipe Fornelli, ninguno de ellos, afirma categórico, le dedicó tiempo completo al ejercicio de la administración.

Y créalo o no, con los nombres de dos de los más fuertes suspirantes a la Rectoría el próximo año, Ernesto Moran García o Juan Ignacio Camargo Nassar, independiente de los que se agreguen a lista de tiradores, la sucesión de la rectoría en la UACJ dependerá de dos cosas: la primera que el gobernador Javier Corral Jurado saque sin problemas la elección del próximo año, y la segunda, será la elección presidencial de 2018, especialmente, de llegar uno de los allegados a esa ‘casta divina’ de políticos que todo lo pueden en el mundo de lo terrenal y lo tangible.

De ese tipo de ‘suertes’ dependerá que Ernesto Moran García, considerado el Delfín del Partido Acción Nacional (PAN) o Juan Ignacio Camargo, identificado con el grupo de poder, logren llegar a la silla de la rectoría en 2018.

El caso de Ernesto Morán, para ejemplificar, es lo más parecido en la ruta por el poder, a lo que le ha sucedido al candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

La primera vez que contendió y soñó con ser el Rector de la UACJ, perdió frente al candidato del exgobernador de Chihuahua, el priista Patricio Martínez García, el doctor Felipe Fornelli Lafón, que fue convertido, por voluntad y decisión del mandatario, Rector de la Universidad.

Años después, el entonces gobernador José Reyes Baeza se encargó de bloquear su aspiración a la Rectoría y fue así como llegó Jorge Mario Quintana Silveyra.

Hoy la suerte, salvo lo que diga de último momento el gobernador de Chihuahua, parece estar del lado de Ernesto Morán, que tendrá que salvar los últimos escollos, nada fáciles, pero tampoco imposibles, para lograr la ansiada Rectoría de la Universidad.

Y entre esos pequeños escollos, figura y sigue viva y vigente la aspiración del joven maestro, Juan Ignacio Camargo Nassar, amigo del gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Y hermano también del Notario Público, Javier Camargo Nassar, uno de los maestros más admirados, dicen, del ahora mandatario chihuahuense.

Pero la vida misma está siempre llena de misterios y de ventura.

La que le toca a Juan Ignacio Camargo Nassar está escrito en la historia.

Juan Ignacio Camargo es el maestro, a quien gracias a su relación de sangre con el mexiquense Emilio Chuayfett Chamour, el primer exsecretario de Educación Pública en el gobierno de Enrique Peña Nieto, logró que al interior de la UACJ lo convirtieran, primero en precandidato a la Rectoría y posteriormente lo nombraran director de Instituto.

La madre de Javier y Juan Ignacio Camargo, lleva los apellidos Nassar Chemour, que indiscutiblemente sigue siendo factor valido y de peso en una elección tan trascendente como la elección misma del sucesor de Ricardo Duarte Jáquez.

La UACJ vivirá elecciones en agosto de 2018, y ya para entonces se sabrá, como le fue al gobernador Javier Corral y quien es el ungido como presidente de la República.

Y que nadie se preocupe de los insurgentes grupos democráticos, de la derecha o de la izquierda, al interior de la Universidad, porque al final de cuentas, el gobernador de Chihuahua tendrá mano en la elección del próximo Rector de la UACJ.

Así ha sido siempre, y nadie con conocimiento de causa y con sentido común de lo que ha sido la historia y el desarrollo académico de la Universidad, puede cambiar el destino y la marcha de la institución, y si no, al tiempo.

¿Javier Corral por el Frente Amplio? / 

Si usted carísimo lector es de esos que le gustan las emociones fuertes en la política, no lo desestime. Son datos en la perspectiva y en el escenario nacional.

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, está a un tris, es decir, a una nada, en caso de que no lo logre el presidente del PAN, Ricardo Anaya, de montarse en la campaña presidencial enarbolando el Frente Amplio Ciudadano por México, apoyado por los grupos de izquierda identificados con el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

El asunto viene a colación, dicen, por los problemas que está enfrentando Anaya, tras el golpeteo político del gobierno y las diferencias que no ha zanjado con algunos de los grupos protagónicos del Frente Amplio, que ven con muchas más posibilidades de crecer con el gobernador Javier Corral que con Miguel Ángel Mancera o algunos otros de los actores que tienen el objetivo de consolidar un frente político suficientemente amplio y poderoso, digno de doblar en todo el país al crecido candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Especialmente, los bonos del presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya empezaron a caer, paradójicamente, a partir del mismo día en que pensó se había liberado de Margarita Zavala, que renunció a su partido político para buscar las posibilidades como candidata independiente.

Desde entonces todo ha sido un viacrucis para el joven líder del blanquiazul, que entre sus fortalezas, considera y presume, el haber ‘vencido’ en los últimos años, al ex presidente, Felipe Calderón Hinojosa, a su esposa Margarita Zavala y a personajes políticos como el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, a quien venció en la contienda interna del PAN.

Y las conjeturas son de tal envergadura en el centro del país, que aseguran que, con la cabeza del exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, condición sin equanón, en el morral del gobernador panista, se facilitarían los objetivos que persigue desde hace buen rato el sistema politico para descarrilar y ‘noquear’ al líder nacional del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional.

Es decir, que, con un esquema muy similar a la campaña politica de Chihuahua, y con la hipotética captura del exgobernador César Duarte, pero ampliado y con resonancia a nivel nacional, Corral podría presumir que iría en contra de todos aquellos gobernadores hampones a lo largo y ancho del territorio nacional. Y el César de Chihuahua, sería el ejemplo de cómo es posible hacer justicia a los mexicanos y acabar con la impunidad.

Se replicaría la misma estrategia de campaña política, con la diferencia de que, si ello ocurre y se detiene al exgobernador de Chihuahua, se convertiría en un poderoso adversario político para Andrés Manuel López Obrador, y una buena pieza de campaña política para el gobierno de la Republica.

Igualmente, no lo descarte usted, una candidatura presidencial a Javier Corral con los argumentos anteriores, posibilitaría un triunfo matemático del candidato presidencial del PRI en la figura, hasta ahora observada con mayores posibilidades, de José Antonio Meade Kuribreña.

El objetivo y el trasfondo de todo el galimatías político en el país es indiscutiblemente poder vencer al líder nacional de Morena.

Y por si las dudas, quien ya se prepara, con senaduría en la bolsa asegurada, es el jefe del gabinete estatal y artífice de la plataforma del CEN del PAN en las negociaciones con el Frente Amplio, en el que participan además de Acción Nacional, el PRD y Movimiento Ciudadano (MC), Gustavo Madero Muñoz.

Madero conocedor de los entretelones de la grilla nacional, sabe que la posibilidad de alcanzar y lograr la candidatura a la presidencia nacional por parte de Javier Corral es tan real, como inesperada y sorpresiva fue su llegada misma al gobierno de Chihuahua.

Bajo esa hipotética posibilidad está muy claro que Gustavo Muñoz sería, pasado el primer año de gobierno, vía Congreso del Estado, el sucesor del actual mandatario.

Todas esas posibilidades son tan ciertas y tan reales, hasta en tanto el Frente Amplio Ciudadano por México pueda ponerse de acuerdo sobre el candidato y los objetivos consecuentes.

El gobierno y el sistema político mexicano sabe que el PRI no está aniquilado, pero también sabe que, para vencer a Andrés Manuel López Obrador, tendrán que inventar y sacar a un nuevo líder. Y eso está por verse.

La traición de Armando Cabada. /

El priista Víctor Valencia de los Santos, que no hace muchos meses decidió deslindarse de los priístas y del mero jefe nacional de ese partido político, Enrique Ochoa Reza, a quien, de plano, consideró una marioneta del poder, por no ejercer acción alguna y la expulsión del exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, hoy prófugo de la justicia, acusado de corrupción, está que no lo caliente el sol. Y menos el del otoño.

Nos enteramos de muy buena fuente que su compadre y amigo, el alcalde ‘independiente’ de Juárez, Armando Cabada Alvídrez, no pudo conseguirle la candidatura prometida por la vía independiente para el Distrito Electoral Federal 01.

El gobierno independiente lanzó y le dio el visto bueno a la exdiputada federal, la maestra Martha Beatriz Córdova Bernal, y en su justificación ante el compadre, Cabada dijo que había sido una decisión colegiada, es decir, una decisión que tomaron de manera democrática, los empresarios, Rodolfo Martínez Ortega (Grupo Roma), Arturo Muñoz (Grupo Smart), Jesús ‘Chuy’ Otero, (Century 21) y Sergio Cabada (Canal 44), donde apenas Víctor Valencia alcanzó el voto de Chuy Otero. Bueno eso dicen los enterados de los pormenores relacionados con el golpe bajo que le metió Armando Cabada a su compadre Víctor Valencia de los Santos.

Intentar conseguir 53 mil firmas para buscar una senaduría por Chihuahua no estuvo jamás en el foco real del principal detractor político de César Duarte. Víctor Valencia sabía que era más fácil y accesible llegar a una diputación federal por la vía independiente, pero no contaba con que su compadre, el presidente municipal, ya la tenía apartada para la ahijada de Dante Delgado Ranauro.

Sea como sea, se trató de una traición política que le pega al ego y a la aspiración del experimentado político juarense.

Los caminos y las posibilidades de contener políticamente en las elecciones de 2018 no se han agotado, pero quien sabe, por alguna razón, Víctor Valencia no ha logrado convertirse en ‘profeta’ de su tierra.

Lo negó en su momento el empresario Jaime Bermúez Cuarón, lo negó la familia Fuentes y lo negó, llegado el momento más crucial de sus posibilidades como candidato, el exgobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas.

Comentarios: mariohectorsilva@yahoo.com.mx

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