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TORRE FUERTE: OPERACIóN ZAFIRO, LA PUNTA DEL ‘ICEBERG’

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Centro de Convenciones, los intereses inmobiliarios. /

La guerra de intereses inmobiliarios mantiene el proyecto del Centro de Convenciones de Ciudad Juárez en el limbo.

El último anuncio hecho por el representante del gobernador de Chihuahua, Ramón Galindo Noriega, de que otra vez el proyecto tendría como destino una de las áreas cercanas al centro de la ciudad (Hoyos del Chamizal), cerca de la línea limítrofe con los Estados Unidos, ha detonado un mar de incertidumbre y la suspicacia sobre irregularidades y la corrupción encubierta que involucra a más de un empresario vinculado al sector productivo de Ciudad Juárez.

La opacidad en el manejo financiero y las cuantiosas inversiones, que, de 40, 50, 70 y 99 millones de pesos, en la danza de cifras, también involucra en la responsabilidad administrativa a los diferentes gobiernos locales.

Cuando menos el empresario hotelero, Rogelio González Alcocer, las hermanas, Guadalupe y Alejandra de la Vega Arizpe, y el restaurantero, Carlos Murguía Chávez, además de los exgobernadores, Patricio Martínez García y el prófugo de Chihuahua, César Duarte Jáquez, y su subsecretario de obras públicas, Everardo Medina Maldonado, saben que muchos millones de pesos que han sido solicitados y enviados por el gobierno federal y otros que, al menos en el papel, han puesto los empresarios, no han tenido el mejor destino en el ambicioso y hasta hoy fracasado proyecto del sector privado de Juárez.

El exgobernador de Chihuahua, Patricio Martínez García, que participó en el proyecto del centro de convenciones de la ciudad de Chihuahua capital, que recién hace unos meses cumplió 20 años, desde que los capitalinos decidieron la ejecución de la obra, asegura que el caso del proyecto de Ciudad Juárez sigue frenado por los vastos intereses inmobiliarios y los desacuerdos entre la clase empresarial.

El ahora senador de Chihuahua -que tampoco goza de la mejor fama con respecto a la relación política con la sociedad juarense-, dijo que durante los últimos meses de su administración (1998-2004) hubo oposición a un proyecto que entonces solo hubiera costado 20 millones de pesos, de recursos que se aprobarían por el Congreso del Estado y que se aplicarían en el proyecto del Centro de Convenciones.

Los juarenses dijeron no, dijo categórico el senador a este periodista en su oficina del Senado en la capital mexicana.

Los últimos cien millones de pesos, mejor dicho 99 millones de pesos, que se invirtieron en terracerías y banquetas en los terrenos federales del desaparecido Hipódromo y Galgódromo de Ciudad Juárez también se fueron a la basura.

En 2015, el expresidente de Canaco, Rogelio González, hizo un recuento y dijo que los empresarios ya le habían metido 70 millones de pesos.

Pero en el último año del gobierno de Duarte (2016), un grupo de empresarios que fueron a la ciudad de México, encabezados por él mismo, para pedir el apoyo a la Secretaría de Hacienda para el centro de convenciones, salieron hasta regañados por parte un subsecretario de la dependencia, que les dijo que, si ellos devolvían los 12 millones de pesos que se les habían enviado, esa dependencia federal aportaría 200 millones de pesos.

“¡Que no se hagan pendejos!”, fueron las palabras utilizadas por el funcionario federal, y que pidió se lo dijeran al entonces gobernador César Duarte, a quien ya le habían entregado el dinero para el inicio y la ejecución de las obras.

El fracaso del gobierno y el desacuerdo entre los empresarios, que se deriva de la lucha de intereses en torno a los terrenos y la ubicación del anhelado proyecto ha dado al traste con el proyecto del Centro de Convenciones y la opacidad en el manejo de los recursos financieros desde hace más de una década.

A todo ello, hoy los empresarios de Ciudad Juárez han guardado vergonzoso silencio.

 

Operación ‘Zafiro’, la punta del iceberg. /

Explotó el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado y poco le importó guardar las formas. Va sobre la cabeza del presidente de México, Enrique Peña Nieto, como lo anticipamos en la entrega de esta columna ayer martes.

Y aguas, porque en un descuido hasta sale raspada la campaña del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, por su relación con el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, de quien se sabe, operó todo el trastorno financiero en diferentes entidades del país, antes y durante las elecciones federales de 2015, (Operación Zafiro), que podrían ocasionar un agujero más en la incipiente y deteriorada aspiración presidencial del priísta.

Se podría decir que particularmente en Chihuahua el ‘horno no está para bollos’, y que la detención de Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, y la relación de éste con Manlio Fabio Beltrones y con el senador, Emilio Gamboa Patrón, los llamados “aportadores” financieros en la campaña del entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, tienen fuertes vínculos con el exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez.

El mismo hombre que fue impuesto por Manlio y Emilio, hombres calados del sistema político de México y su status quo, sobre los razonamientos que algunos allegados a Peña esgrimieron y dibujaron mucho antes de 2010, para que César Duarte le ganara el mandado al mexiquense, César Camacho Quiróz.

Y así fue como el César de Chihuahua, por encima del César del estado de México, se hizo de la presidencia del Congreso en 2009, y después, con el apoyo incluso del panista y entonces presidente de México, Felipe Calderón, de la candidatura y del gobierno de Chihuahua en 2010.

Las facturas de los muchos millones aportados a EPN para su campaña, no sólo por Chihuahua, sino por otras muchas entidades como Veracruz, fueron luego recuperados con creces y con muchos “intereses” por los hombres que mueven las estructuras del poder.

Todo eso lo sabe el gobernador de Chihuahua, quien guarda celosamente toda la información relacionada con el caso y el manejo de millones de pesos, de muchos millones de pesos, que colapsaron las finanzas del llamado gobierno del ‘Nuevo Amanecer’.

Quizás la operación Zafiro, es apenas la punta del iceberg de la estela de corrupción en todo el país.

El tiro entre Javier Corral y Enrique Peña Nieto está cantado. O es César Duarte o es el mismísimo presidente, quienes pagarán las tropelías y abusos de los gobiernos priístas desde el poder.

Las acusaciones mutuas de los gobiernos federal y de Chihuahua, con Alfonso Navarrete Prida como ‘defensor’ de Enrique Peña Nieto, también ya le arrancaron una declaración al explosivo gobernador de Chihuahua, quien advirtió en tono amenazante, que Peña no se salva00.

“Yo no me voy a detener, nos vamos a defender y vamos a contestar a todos los que nos pongan”;

“No me va a ver Enrique Peña de rodillas”, dijo categórico Javier Corral, que seguramente que sabe a qué se atiene y hasta donde puede avanzar en el espectacular y morboso reto, que tiene a toda la raza de la clase política, de Chihuahua y del centro del país, con la boca abierta.

El punto de quiebre de la relación política entre el gobierno de Chihuahua y el gobierno federal, ya trascendió incluso a los tiempos del exgobernador priísta, de “mano dura”, Oscar Flores Sánchez. Nada que ver con la coyuntura de los nuevos tiempos de la política en el país.

Por lo pronto ‘la Coneja’, Alejandro Gutiérrez se ha convertido en el botín que hoy disputan los gobiernos de Chihuahua y del centro del país.

Ayer el caso Chihuahua tronó en el senado y saltaron ‘chispas’ y nombres de los políticos involucrados. Le fue como en feria al gobierno de Enrique Peña Nieto.

El senador priista Patricio Martinez les pegó a los gobiernos del panista Pancho Barrio y de los priistas, José Reyes Baeza y César Duarte. Habló de los boquetazos financieros y de la recurrente quiebra financiera en el estado hasta los días de hoy…

 

Maquillaje en el Poder Judicial. /

Se le corrió el maquillaje al Poder Judicial del Estado. Llegó finalmente el ‘Delfín’ del gobernador de Chihuahua, Pablo Héctor González Villalobos, magistrado de la Séptima Sala Penal.

El magistrado fue electo por unanimidad de votos como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJ), durante una sesión extraordinaria a la que fue convocada, y que desde ayer tiene nuevo presidente.

Los jueces, esos hombres duros y recios que dictan la justicia en la entidad, considerados casi ‘intocables’ e integrantes de la casta privilegiada de los hombres que conforman el poder judicial, se vieron como corderitos.

Renunciaron a su derecho de votar en secreto y lo hicieron de viva voz, en lo que llamaron por allá el comienzo de una “nueva era” en el Poder Judicial, en aras, dijeron, de la unidad y la dignidad. Mentiras!

Más de dos magistrados se quedaron con las ganas de ser presidente del TSJE.

Así desde ayer, el nuevo presidente del TSJ continuará el período que inició Julio César Jiménez Castro el pasado 5 de octubre de 2017, y podrá ser reelecto para el período siguiente una sola ocasión.

Como lo habíamos comentando, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SJCN) ordenó el pasado 3 de abril la remoción de Jiménez Castro como presidente del órgano judicial en Chihuahua. El coscorrón fue para el gobernador Javier Corral, que logró reponerse y que impuso a Pablo Héctor González Villalobos.

Y ya advertidos por la Suprema Corte, los ministros aprobaron por unanimidad la declaratoria de inconstitucionalidad del artículo Segundo transitorio de la Ley Orgánica del Poder Judicial de Chihuahua, que estableció en octubre la remoción del magistrado Gabriel Sepúlveda Reyes como presidente del Tribunal Superior de la entidad.

El magistrado Roberto Granados Siqueiros llevó la voz de mando, y su compañero consejero, Pablo Héctor González se dejó querer. Era el hombre elegido por el gobernador y no hubo mayores aspavientos. Todos se quedaron ‘mudos’ en el recinto del Poder Judicial del estado de Chihuahua.

En el otro poder, el Legislativo, se corrieron las formas y la priísta Karina Velázquez, presidenta del Congreso del Estado notificó a los diputados del ‘humo blanco’. “Habemus presidente”.

 

Aarón pierde la cabeza. /

El ‘último de los mohicanos’ del PRI en el poder: el síndico Aarón Yáñez perdió la cabeza.

Fue reportado detenido por agentes estatales, luego de arrollar a un motocilista y luego darse a la fuga durante esta madrugada.

Las primeras versiones señalan que Aarón andaba intoxicado. Eso dice los testigos y el reporte a los medios de comunicación.

En definitiva, y tras el fracaso de lograr una candidatura para las elecciones de este año, el político priísta le asesta ahora un durísimo golpe a la campaña de sus correligionarios de partido.

El percance vial, ocurrió en la avenida De La Raza y Tecnológico y fue detenido en el cruce de la avenida Valentín Fuentes y calle Pedro Rosales de León a bordo de un Chevrolet Malibú 2015.

Otra version apunta a que fue detenido cerca de la plaza Cuquita.

Aarón Yáñez echó al cesto de la basura su futuro político.

Comentarios: mariohectorsilva@yahoo.com.mx

 

 

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