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TORRE FUERTE: ESA MISERABLE ‘CONDICIÓN HUMANA’…

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Esa miserable condición humana. /

“Maldita condición humana” la de quienes delinquen en la vida pública de Chihuahua y se ‘cobijan’ bajos las estructuras sociales.

Palabras más palabras menos, expresó durante la víspera el exgobernador de Colima y flamante delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Fernando Moreno Peña, que tuvo que, literalmente, hacer algunos malabares para no caer en el fango de las típicas entrevistas banqueteras, luego de que los reporteros le cayeron encima con el caso del recién liberado exalcalde de Chihuahua, Javier Garfio Pacheco.

Más amigo y socio del exgobernador de Chihuahua, Cesar Duarte Jáquez que priista.

Y no hubo conmiseración alguna para el simpático y regordete delegado político priista, que fue obligado por la presión de los cuestionamientos a embarrar a la Iglesia y hasta a los deportistas -le faltaron los Juliones-, señalando que, entre sus mismas estructuras, existe la gente ligada a la delincuencia y al mismísimo narcotráfico, y por qué no en los partidos políticos.

Después de varios meses de ir y venir, el delegado del CEN fue ‘sorprendido’, y al ducho político del sureste mexicano no le quedó otra que apechugar y hablar de ese enorme problema de corrupción y la miserable condición humana del hombre frente al poder económico, que termina por coptarlo o someterlo a los intereses del momento político y del gobernante en turno.

Y así le sucedió no solo al expresidente municipal de Chihuahua capital, sino a toda una caterva de exfuncionarios y exservidores públicos, encabezados por el exsecretario de Hacienda, Jaime Ramón Herrera Corral y otros personajes impensables, que decidieron acogerse a la figura del testigo protegido, para librar la cárcel, a cambio de presentar las pruebas, los testimoniales y testigos para acrecentar la foja de las averiguaciones previas en la denuncia contra el exgobernador prófugo, César Duarte, en el llamado proceso ‘Justicia para Chihuahua’.

Y ya lo dijo Don Fernando Moreno, esa condición humana, que algunos ven como debilidad frente a las estructuras de poder, existe en todos los partidos políticos. Y así fue como al delegado nacional del partidazo en Chihuahua, se le hizo fácil decir que en la Iglesia existen curas pederastas y deportistas que también tienen sus condiciones y ligas con el narco.

El delegado tuvo esos segundos de amnesia, para olvidar por un momento, por cierto, muy conveniente, que la presidenta del Congreso de Chihuahua, perteneciente a su partido político, doña, Karina Velázquez, señalada en las investigaciones de la Fepade en el presunto desvío de dinero a favor de ese instituto político, no solo forma parte del PRI, sino que fue la dirigente y la ‘bujía’ de los intereses que ligaron a esa organización política con exgobernador de Chihuahua;

Pero al fin, colmilludo en las lides de la grilla nacional, el delegado tricolor se hizo el occiso, y hasta se le olvidó la existencia de carpetas de investigación que, aseguran, tocarán en breve tierras fronterizas y que afectará públicamente a otros personales ligados al priismo de Juárez.

Indiscutiblemente que esa no fue la mejor salida política para un ‘Dinosaurio’ del tamaño del exgobernador del estado de Colima, que hasta esta media mañana, había demostrado que en política, se las ‘comía ardiendo’, como luego dicen por allí.

El caso del exalcalde capitalino, Javier Garfio, se convirtió, por su libertad, en forma y fondo, en un inoportuno tropezón para la dirigencia estatal del PRI. Por cierto, que el presidente estatal del PRI, Omar Bazán Flores fue mucho más mesurado durante su presencia en la frontera. Algo, algo le ha de haber aprendido al exlíder nacional y exgobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, cuando fueron compañeros en el Congreso.

Y que Dios agarre confesados a los priistas, porque si se enjuicia políticamente a Javier Garfio, pidiéndole su expulsión de las filas del PRI, los tricolores tendrán que pedirle cuentas a la senadora Lilia Merodio Reza, a la exdiputada Mayra Chávez Jiménez y a muchos otros priistas que nadaron de muertito y fueron particípes de la gran traición al interior del PRI que hizo ganador al presidente independiente Armando Cabada Alvídrez.

Esa traición incluso golpea también al excandidato a gobernador de Chihuahua, Enrique Serrano Escobar, que difícilmente puede negar que estaba enterado del acuerdo y de las apuestas, a favor de su candidatura al gobierno de Chihuahua y a favor de Armando Cabada en Ciudad Juárez.

Saltaran chispas en breve y nada bueno augura a un partido político en proceso de reconstrucción con miras al 2018.

Es decir, pues, que los priistas, calladitos se ven más bonitos. Tendrán que cargar con todos los muertitos y con el hedor de muchos exfuncionarios y ex servidores que ‘pecaron’ durante el gobierno de César Duarte Jáquez, comenzando con la lista de los muchos priistas que temieron pisar la prisión y que decidieron traicionar, como Judas, al exgobernador de Chihuahua.

Cierto, la persecución y el juicio político de los últimos días, aún no termina para el priismo de Chihuahua. Vienen más denuncias, más carpetas y más culpables.

Comentarios: mariohectorsilva@yahoo.com.mx

 

 

 

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