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TORRE FUERTE, 27 DE AGOSTO.

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COLUMNA INVITADA./27 de Agosto./

Peleando cuerpo a cuerpo./

El triunfo del equipo de beisbol de Ciudad Juárez contra el representativo de Cuauhtémoc abrió las posibilidades para que el conjunto fronterizo busque la máxima corona al intentar vencer al seleccionado parralense al que enfrentó hace poco más de tres años, sin ningún éxito.

La crónica de ese día refería que el equipo de los Mineros de Parral derrotaron en seis partidos (4-2 terminó la serie) a los Indios de Ciudad Juárez para proclamarse campeones de la temporada 2009 del Estatal de Beisbol de Primera Fuerza, en duelo que se celebró en el parque juarense Jaime Canales Lira.

En esa época, las expectativas políticas estaban aún abiertas en la lucha por la gubernatura. Competían, por Parral, César Duarte Jáquez y, por Juárez, Héctor Murguía Lardizábal.

Aunque se trataba de un juego de beisbol, intrascendente, la corona -por lo representativo de los tiempos políticos- tenía un alto valor especulativo, por lo menos en las columnas periodísticas.

Ambos precandidatos, Duarte y Murguía, habían emprendido una sórdida guerra sucia que los mantenía en un constante enfrentamiento, no público, pero que derivó en lo que todos conocemos: una relación superficial en donde ha reinado la cordura.

Aquel juego de beisbol del 2009 fue esperado por todos. El resultado incrementó los espectros especulativos, pues era la antesala de lo que podría ocurrir políticamente, y ocurrió.

En el 2012 las cosas son muy distintas. No obstante, cada día, las circunstancias político-sociales de esta frontera empiezan a generar las primeras muestras de molestia en todos los sectores.

Independientemente de los cachirules que juegan en la selección juarense (que no son de Juárez sino exportados para que gane el equipo local); al margen la mafia del beisbol encabezada por el diputado priísta René Franco Ruiz, quien llegara a ese cargo por su relación familiar con el también diputado Ignacio Duarte, primo hermano del actual gobernador, ya que por sus propios méritos jamás hubiera sido legislador; sin tomar en cuenta al otro vivales del ‘Rey de los Deportes’, el regidor Luis Manuel Aguirre, reconocido como el más faltista de los 18 ediles, el beisbol de Juárez tiene un gran mérito. Haber llegado amerita comentarlo y los motivos sobran…

No podemos desestimar que es la plaza más vapuleada por los efectos de la delincuencia organizada y desorganizada. La permanencia en el poder de un nefasto y corrupto alcalde como José Reyes Ferriz y de un ex gobernador, José Reyes Baeza, al que el actual líder del PAN nacional, Gustavo Madero le dijo ‘huevos tibios’, comparándolo con el desayuno número 1 de todo menú, hundieron a nuestra ciudad convirtiéndola en lo que hoy es: la ciudad del abandono, de la tristeza, de la vergüenza… pero de la gran dignidad.

Para poner un solo ejemplo del abandono en el que vivimos gracias a los gobiernos de Reyes Baeza y Patricio Martínez: el estadio de beisbol, construido hace 10 años en Parral por el ahora senador de la república en un pueblo improductivo para la entidad, que intenta salir de su eterno primitivismo social, es un monumento a la desigualdad.

Sucede lo mismo en Camargo, en Chihuahua, en Cuauhtémoc…

Juárez podrá gozar de su estadio de beisbol en el mes de noviembre de este año. Por desgracia pareciera que el monumental estadio de beisbol, que se ha cacaraqueado como el más grande de la entidad, será entregado – en charola de plata- al cuñado del diputado Nacho Duarte que se ha empecinado en convertir su entorno de diversión en un enorme bar, aprovechando las ganancias que estas infraestructuras deportivas generan y olvidándose del deporte como centro de diversión y entretenimiento familiar, como algo formativo.

Algo grande para Juárez

Cada vez que a los juarenses nos quieren lavar el cerebro, nos construyen algo más grande en comparación con los demás municipios. Así sucedió en el periodo de Reyes Baeza, 30 años después de que la ciudad de Chihuahua tuviera su majestuoso Teatro de los Héroes; 20 años más tarde que la ciudad de Delicias contara con su ‘Teatro de la Ciudad’, el gobierno nos construyó nuestro propio inmueble.

Se trata del teatro ¡más grande del Estado!, gran cosa para tragarnos el atraso. Ahora, luego de que la ciudad de Chihuahua tuviera su centro de Convenciones y Comercio en el corazón de lo que fueron los patios del Ferrocarriles Nacionales, en los próximos días, el Juárez, se pudiera anunciar el inicio de la construcción del Centro de Convenciones, que sería ¿qué cree usted?, ¡el más grande de la entidad!

El problema es la ubicación. El todopoderoso Julián Leyzaola, el flamante Secretario de Seguridad Pública, no ha podido limpiar el centro citadino donde se colocará el inmueble donde se pretenden desarrollar los actos políticos y empresariales más importantes de la frontera.

Operarlo bajo las actuales condiciones del centro, es una auténtica locura. La zona está llena de picaderos, de auténticos tugurios dedicados a la prostitución masculina y femenina, de ladrones, de pasamojados y renta visas para cruzar ilegalmente a los Estados Unidos.

La zona es el centro de operaciones de grupos del crimen organizado que no tienen ganas de abandonar su área de trabajo. Bajo esa premisa, no se entiende qué capricho reina en los impulsores del proyecto, pero allí están, insistiendo, promoviendo y mintiendo sobre las alternativas de desarrollo.

El transporte

Y si nos vamos al tema más controversial quizá nuestra indignación nos levante del asiento. No se necesita ser muy inteligente para entender las enormes diferencias que existen en los dos proyectos de construcción de los sistemas de movilidad urbana o mejor conocido como el transporte semimasivo.

En Ciudad Juárez observamos la obra a medias, manoseada por los corruptos del poder, pulverizadas por los pusilánimes del gobierno, por los intereses de la corrupta CTM. Nada avanza.

De acuerdo a información proporcionada en los cuadernillos de avance para el nuevo transporte en esta frontera, la dependencia estatal, dirigida por Fernando Uriarte enfrenta un serio problema que difícilmente podrá ser destrabado si no se cocina con ingredientes nuevos, si no hay cambios estructurales en el organigrama de la Secretaría.

Todo mundo cuestiona cuál es la causa de la permanencia, de la inamovilidad, de la subdelegada de la dependencia en Juárez, la ingeniero Obdulia Mendoza León. Las decisiones del titular Uriarte son lentas y ponen en riesgo su futuro político, pues aspira a colarse entre los precandidatos a la alcaldía de esta frontera.

Dos de los grandes programas del gobierno estatal, anunciados como la panacea para afrontar los problemas sociales, el transporte y las casas de adobe, están prácticamente detenidos o sin avance, debido a la necedad de sostener a Obdulia que no mueve un dedo en la ausencia del doctor Uriarte.

La oficina local de la SEDUE se ha convertido en una entidad estática, burocrática, timorata ante los problemas de desarrollo que está viviendo la ciudad. A manera de broma, los reporteros de la fuente estatal han vetado la dependencia de Uriarte ya que si no está el Secretario, no hay nota, no se genera una respuesta a los emblemáticos problemas que afrontan los megaproyectos duartistas.

Los paraderos son una vergüenza al igual que la infraestructura urbana que los rodean. Basta ver lo que ocurre en la ciudad de Chihuahua que ha capitalizado el apoyo institucional en un sistema de transporte que, estamos seguros, será superior al local que no tiene ni pies ni cabeza.

No me gustan las comparaciones, pero cómo callar ante una realidad que está a la vista. En la capital sobresale lo ‘bien hecho’ del proyecto. Los automovilistas no protestan por el proceso de obra pública, porque saben que, al final, tendrán un transporte digno.

En Juárez, el retraso de las obras y programas en la dependencia que dirige el doctor Uriarte ha generado muchas suspicacias en relación con los proyectos que maneja la Secretaría. Se considera una necedad ¿de quién?, esa es la gran duda, mantener sin titulares las direcciones estatales de Desarrollo Urbano y Ecología, cargos que ha intentado controlar el propio secretario sin ningún éxito. Se pretende sostener a Obdulia y a sus empleados ¿para qué? ¿quién los sostiene? ¿quién los protege?

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