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SIN PERITAJES: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./7 de octubre./

Por un lado piden justicia, por el otro impiden los peritajes que la harían posible. Así es la política en nuestro país. Las demandas de justicia no buscan conocer la verdad, sino construir una verdad, la que se necesita para justificar una causa política.

Han pasado casi cuatro meses del desalojo de un bloqueo de la Autopista Oaxaca-Puebla en Nochixtlán. El saldo fue de 11 muertos, de conformidad con la CNTE, ocho según la Policía Federal. Hubo más de un centenar de heridos. Las dudas sobre lo ocurrido son enormes. No sabemos el número exacto de muertos o heridos, ni tampoco quiénes eran. El comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, declaró que ninguno de los fallecidos era maestro, mientras que la CNTE afirma que uno era maestro de educación indígena.

Algunos testimonios señalan que la balacera empezó antes de la llegada de la policía. Un policía ha declarado que fue secuestrado, torturado y mutilado por los activistas que durante semanas habían bloqueado la autopista. Uno de los muertos no estaba ni siquiera en Nochixtlán.

El que tengamos tantas dudas no ha impedido que surja, como ya es habitual, un Comité de Víctimas de Nochixtlán. La demanda de este grupo, y de los partidos políticos y organizaciones que siempre se unen a estas “causas justas”, es que se haga justicia. Pero las acciones dicen otra cosa. Más que justicia, quieren que se avale su visión política de lo sucedido.

Quienes hacen investigaciones criminales saben que la información y las pruebas que se recaban en los primeros días son cruciales para descubrir la verdad. En Nochixtlán han pasado más de 100 días desde los hechos del 19 de junio. La información que se pueda obtener en una escena del crimen que no ha sido preservada sería virtualmente nula. Ningún juez podría aceptar pruebas recabadas en ese lugar.

Aun así, este 6 de octubre se presentó en Nochixtlán un equipo de peritos de la Procuraduría General de la República, que ha atraído la investigación del caso. El objetivo era recuperar indicios a pesar del tiempo transcurrido. Sólo que el Comité de Víctimas impidió que hicieran su trabajo porque no cumplieron con “acuerdos previos”. El director de averiguaciones previas de la PGR, Jorge Nader, quien encabezaba el equipo, prefirió ordenar el retiro de los peritos por miedo a su seguridad.

Razones tendrá este Comité de Víctimas para impedir que se realicen los peritajes en Nochixtlán. Lo más probable es que su preocupación sea que se tergiverse o se desmienta su verdad: que el gobierno malo ordenó a los policías sanguinarios que mataran a maestros buenos que no hacían nada más que protestar por la perversa reforma privatizadora del gobierno autoritario.

Para quienes realmente quieren saber qué pasó, sin embargo, la falta de peritajes condena la averiguación a la incertidumbre y a la especulación. Para quienes quieren conocer la verdad, éste es el peor resultado posible, pero para el Comité es el segundo mejor posible. Si no se demuestra que fue el Estado, y el presidente Peña Nieto es juzgado por un crimen de lesa humanidad, la incertidumbre ayudará por lo menos a que la gente se imagine lo peor.

Por lo pronto Nochixtlán se encamina a convertirse en uno más de los crímenes que no se resuelven en nuestro país. Sólo que quienes demandan justicia, han hecho todo lo posible para impedir que se esclarezca lo ocurrido.

Elidio

Los grupos que exigen justicia en Nochixtlán no extienden su demanda al caso del reportero Elidio Ramos Zárate, quien fue amenazado el 18 de junio por encapuchados por cubrir las quemas de autobuses en las protestas de la CNTE en Juchitán y el 19 de junio, el mismo día del desalojo de Nochixtlán, murió asesinado.

Twitter: @SergioSarmiento

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