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SI NO NOS DAN, QUE NO NOS QUITEN.

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Por Héctor HERNANDEZ./17 de Junio./ Enfoque Ciudadano./

Como habitante de la zona más olvidada de esta frontera siempre he mantenido una exigencia de atención y justicia para el Valle de Juárez, porque los que vivimos ahí también somos juarenses. El Valle también es Juárez.

Por décadas el Valle de Juárez, conformado por todos sus poblados y rancherías, ha sido el ejemplo más claro de demagogia, desatención e indiferencia de todas las autoridades, de los tres niveles de gobierno.

Y si por años hemos exigido atención, no pedimos que nos den, sólo exigimos que no nos quiten y menos cuando, por el esfuerzo de quienes ahí habitamos, se logran objetivos y metas que nos traerán un gran beneficio.

Recientemente se ha dado a conocer un Mega Desarrollo Urbano para San Agustín, un lugar enclavado a unos cuantos kilómetros del centro de Ciudad Juárez.

Los que aquí vivimos, lo hemos hecho por años y somos parte de Ciudad Juárez aunque muchos piensen lo contrario. Y pese a ello, durante todo ese tiempo hemos carecido de los servicios y apoyos más elementales.

Si bien, en una gran parte el valle de Juárez es, o había sido por años, una zona eminentemente agrícola, las políticas públicas de los gobiernos municipales, estatales y federales han dejado en el abandono total a los pobladores de esta zona de la ciudad.

Empujados por estas ganas de trabajar en beneficio de los nuestros, y siendo Presidente del Comisariado Ejidal de San Agustín, iniciamos con un proyecto que trajera un poco de lo que la autoridad nos ha negado, desarrollo y un entorno digno de vida.

Fue así que, después de mucho tocar puertas y buscar proyectos, logramos que la empresa Industrial Global Solutions (IGS), se interesara en la construcción de un gran desarrollo urbano en esta zona, a cambio de asegurar a sus moradores empleo, infraestructura urbana y vialidades de gran calado.

No es una ocurrencia de hoy. Ni un proyecto hecho sobre las rodillas. Se trata de un gran proyecto que traerá a los habitantes del Valle de Juárez, y en general a toda la ciudad, grandes beneficios. De entrada, tan sólo durante la primera etapa del proyecto se contempla la creación de 1,000 empleos directos y unos 5 mil indirectos. Es decir, 6 mil nuevos empleos para juarenses que es lo que más necesitan en estos momentos.

Tan sólo por mencionar algunas cifras que den una idea de la magnitud del proyecto, la inversión total será de 400 millones de dólares; 120 durante la primera parte del desarrollo que es, precisamente, la urbanización.

Es decir, antes que cualquier otra cosa la empresa se ha comprometido a construir las vialidades y zonas de desarrollo que mejorarán sustancialmente la calidad de vida de los poco más o menos 10 mil habitantes de la zona.

Luego vendrá la construcción del Parque Industrial con una cantidad similar de empleos y, finalmente, la edificación de fraccionamientos y viviendas para la gente que trabaje en las empresas asentadas en el Parque Industrial.

Esta planeación asegura empleos permanentes por más de 4 años, tan sólo en lo que respecta a la realización de obra civil relacionada con el proyecto, para más de 7 mil juarenses. Independiente de los que se generen con la llegada de nuevas empresas, industrias y negocios a la zona.

No obstante los evidentes e incuestionables beneficios del proyecto, y de que los vallejuarenses estamos plenamente convencidos de que es lo mejor que nos pudiera pasar, se alzan algunas voces que se manifiestan en contra o con dudas sobre el impacto de este proyecto.

Se han atrevido a compararlo con Jerónimo, Riberas del Bravo y otros, argumentando que en las condiciones actuales, el municipio no puede darse el lujo de invertir dinero en nuevos desarrollos destinados al fracaso.

Se les olvida que el Valle de Juárez ya existe. Se les olvida que San Agustín es parte de Ciudad Juárez desde hace más de 100 años, es decir, no hay forma de comparar este mega desarrollo con otros proyectos, independientemente de si esos han resultado o no. San Agustín es diferente. Y si algo tuviera que invertir el municipio, en todo caso, sería a cuenta de lo mucho que no han hecho otras administraciones a lo largo del tiempo. Es una deuda con el Valle de Juárez.

Pero más importante aún también se les olvida que, cuando iniciamos este proyecto, los habitantes de San Agustín, en diversas sesiones ejidales externamos nuestra total aprobación a este proyecto y, en consecuencia, nos dimos a la tarea de su realización. Y hoy, casi 4 años después, luego de seguir todos los vericuetos legales y formales, vamos a defenderlo con todo.

Los vallejuarenses respetamos las opiniones distintas, pero también exigimos el respeto a las decisiones que, como ejidatarios, hemos tomado. Es muy simple, si no nos dan, que no nos quiten.

Como de lo que se trata aquí es de que exista un verdadero ejercicio de comunicación, no solo espero contarles a ustedes mis experiencias, ideas, sueños, problemas y luchas, sino que también deseo recibir sus comentarios, sus críticas y, sobre todo, sus sugerencias para lo cual les dejo aquí mi correo electrónico: hegarhegar@gmail.com, mismo que ofrezco revisar constantemente y responder a todas sus inquietudes. Hasta la próxima.

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