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PUENTES CIVICOS.

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Raul Garcia en PortadaPor Sergio Armendáriz / OPINION.

“Puentes Azules” se llama el texto escrito por Raúl García Ruiz, compuesto por un total de 140 páginas, publicado por Editorial Médano y en el cual el autor plasma tanto su sentimiento como su experiencia política vivida al interior de su militancia personal en el PAN.

En ese sentido pretende establecer una sana práctica en Ciudad Juárez, consistente en dignificar el oficio político a través de la fundamentación intelectual de la misma, cosa absolutamente ajena a los protagonistas y aspirantes por las llevadas y traídas candidaturas de las diversas entidades partidistas de esta compleja zona urbana.

El autor realiza un trabajo de integración conceptual plural de lo que pudiera ser el fenómeno de identidad panista, no únicamente convidando a sus afines militantes, sino también a perspectivas desde fuera de la órbita de discurso y acción propiamente panistas.

Independientemente de las diversas ópticas de abordaje a la interpretación y análisis del libro, situación no solamente sana sino deseable a la vez, llama la atención lo singular del evento de comunicación en la presentación del mismo.

Primero, es más que evidente el hecho de la anémica vinculación que existe en nuestro medio en torno a la cultura, la inteligencia y el discurso racional, en relación a un trabajo de proselitismo político partidista anquilosado y repulsivo con base en fórmulas trilladas y manoseadas, carentes de una sustentación conceptual que apele a la reflexión y no exclusivamente al engaño doloso, propio de un ejercicio mercadotécnico anclado en la percepción publicitaria cuyo emblema son los “pendonazos,” que apabullan groseramente al paisaje de la ya de por sí desaseada visión urbana de Ciudad Juárez.

El clientelismo de la mercadotecnia y su ampliación masiva en los medios, ha generado un terrible empobrecimiento de la comunicación humana en general, específicamente cívica.

La tiranía del spot ha convertido al acto de inteligencia en espontáneo cliché, con todas las consecuencias imaginables en una forma de concebir al poder como facultad ciudadana real, o bien como una simple tomadura de pelo en la cual se canjea el gato del  supuesto “atractivo visual”, por la liebre del candidato competente y apto para el ejercicio del poder popular.

La politización fronteriza es la del circo, maroma y teatro, en la que los actores no vacilan en consumar su metamorfosis en bufones de circunstancias.

Debo decir que el espacio de presentación del libro de García Ruiz fue un corredor amplio de un centro comercial ampliamente conocido en la ciudad, en el cual se dieron cita aproximadamente 250 personas, con el propósito de escuchar el evento de comentario de “Puentes Azules”.

Sin vedetismos simplones característicos de algunas páginas de sociales, el acto se efectuó con un muy buen nivel de contacto comunicativo logrado; dio gusto percibir una diferencia en el diseño y operación de una estrategia política que va mucho más allá de la mezquindad mediocre de la publicidad pagada y la mentira evidente.

Es necesario en tal dirección exigir a los políticos en campaña en Ciudad Juárez, menos circo y más inteligencia, menos superficialidad y más sustancia, más cultura y menos mercadotecnia, sin duda que la ciudadanía se los agradecería. La democracia no es solamente votos, también es nobleza pedagógica de poder participativo.

La democracia no tiene porque estar reñida  con el buen trato a la razón, a través del estímulo a la deliberación argumentativa de la inteligencia cívica. Al contrario, el cultivo del poder de la discusión y el debate educados, contribuyen de manera insustituible a la consolidación de la coexistencia plural que es la atmósfera típicamente democrática.

La falsificación del asistencialismo populista, tramado en contra del ejercicio inteligente de ciudadanía, únicamente puede enfrentarse a partir de la cultura política que propicie una nueva alfabetización de la vida cívica, lograda a partir de la lectura, la reflexión y la argumentación colectivas, en ambientes de libertad de pensamiento y acción.

Bien por esa forma digna de ambicionar el poder y su ejercicio, únicamente a través de la búsqueda afanosa y legítima del mismo, la gente de Ciudad Juárez podrá ir recuperando gradualmente la confianza en los “puentes rotos” por la voracidad de su clase política.

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