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PEÑISMO: SERGIO SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./ 30 de Mayo./

El peñismo se juega todo en el estado de México. No es solamente la entidad más poblada, sino una siempre gobernada por el PRI. Es el terruño del presidente Peña Nieto, la reserva de votos y militantes a la que los gobiernos priistas han recurrido una y otra vez para movilizaciones. Es el estado en que el PRI consiguió un triunfo con 61.97 por ciento de los votos en 2011, con Eruviel Ávila de candidato, frente a 20.96 por ciento de Alejandro Encinas del PRD-PT-Convergencia y apenas 12.28 por ciento de Luis Felipe Bravo Mena del PAN.

Las encuestas serias han adelantado una contienda cerrada para este 4 de junio. Alfredo del Mazo del PRI y el PVEM llegó de atrás en un principio para ocupar la punta, sólo para que después lo alcanzara Delfina Gómez de Morena. Josefina Vázquez Mota del PAN ha perdido terreno, mientras que Juan Zepeda del PRD se ha fortalecido, aunque sin inquietar a los punteros. Teresa Castell, independiente, no parece que vaya a pintar en los resultados.

El cierre de campaña de Del Mazo tuvo lugar el domingo en Toluca, la capital del estado en la que el propio candidato nació en 1975. Fue un mitin a la usanza del viejo PRI. Participaron varios miembros del gabinete presidencial, así como ex gobernadores, entre ellos, lógicamente, Alfredo del Mazo González, padre del candidato. La mayor sorpresa la generó Arturo Montiel, el polémico ex gobernador al que rara vez se ve en público.

La estructura corporativista del PRI quedó de manifiesto como siempre. Los dirigentes de las “organizaciones” hicieron gala de los simpatizantes que acarrearon, con lo que mostraron fuerza y se colocaron en la fila de espera para los cargos que puedan beneficiarlos en caso de un triunfo de Del Mazo. Como ha ocurrido en todos los estados que nunca han conocido la alternancia, los priistas del estado de México siguen pensando que una derrota es imposible. Si el PRI llega a perder, ellos suponen que arrebatará.

Las reglas, sin embargo, hacen ya difícil, si no imposible, robar una elección. El sistema electoral mexicano ha concentrado en los spots de radio y televisión la mayor parte de los mensajes políticos. No hay así un conocimiento de fondo de las propuestas, pero el conteo de votos parece honesto y blindado.

Del Mazo ha adoptado posiciones populistas, lo cual quizá es más una necesidad política en una contienda pareja que una convicción personal. El candidato ha propuesto crear un “salario rosa”, un subsidio a las amas de casa, sin aclarar nunca el costo a los contribuyentes. Sobre el tema fundamental de la inseguridad, la solución de Del Mazo es “mano dura”.

En asuntos morales, el candidato del PRI ha asumido posiciones conservadoras pero populares, como oponerse al aborto y a la adopción de niños por parejas de homosexuales.

En el estado de México el PRI tiene todo por perder. Un triunfo será simplemente visto como la continuación del statu quo y no tendrá gran peso. Una derrota, en contraste, se percibirá como confirmación del rechazo popular a Peña Nieto y será bandera en el camino a la elección presidencial del 2018.  Morena, de Andrés Manuel López Obrador, tiene en cambio todo por ganar. Un triunfo de Delfina consolidará al partido como única opción para una candidatura única de las izquierdas en 2018. Una derrota, en cambio, le permitirá a López Obrador presentarse una vez más como víctima de una mafia del poder que le niega sus legítimas victorias electorales. Con esta bandera lanzaría la campaña presidencial para el 2018.

Golpe en Venezuela

La Asamblea Constituyente de Nicolás Maduro no es más que un golpe de estado. Sin acudir al voto popular, que perdería, Maduro recurre a un voto corporativista con el fin de enmendar una vez más la constitución para favorecer a su régimen.

Twitter: @SergioSarmiento 

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