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NO NOS DEFIENDAS COMPADRE: ISABEL RAMSON

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Isabel RAMSON./23 Mayo/

El lenguaje de los lugares comunes abunda en elementos para definir el absurdo mediante el cual los gobernadores agrupados bajo las siglas de CONAGO, nombraron a Javier Corral algo así como defensor de los periodistas. De esto puede decirse con toda propiedad que es un acto de entrega de la Iglesia a Lutero, encomienda del rebaño al lobo y dejar el queso al cuidado del ratón: una burrada, pues.

Pero más allá de estos lugares comunes que, con toda propiedad definen el significado de la decisión de los gobernadores de CONAGO, hay toda una gama de lecturas que es importante hacer a este acto sin precedentes que, por decir lo menos, deja en entredicho la seriedad con la que los gobernadores colegiados tratan los asuntos que los llevan a reunirse.

Si para hacer torpezas como este acuerdo se juntan, que mejor cada quien se quede en su casa -o en su Estado-, pues cuando menos de esta manera todas las tonterías que hicieran se circunscribirían a un marco regional, en vez de exhibirlos en su estulticia a nivel nacional, como lo hizo el nombramiento que le dieron a Javier Corral, según esto, a favor de los periodistas. La crisis de gobernadores es más grave de lo que se pensaba, para infortunio del país.

Entre otros muchos dramáticos significados que tiene este absurdo nombramiento, resalta el hecho de que la vida de engaños que Javier Corral ha tejido autodefiniéndose como periodista sin serlo, le ha sido creída por mucha gente…esto explica en parte que haya logrado hacerse con la gubernatura en el estado de Chihuahua.

Es menester decir, para empezar, que Javier Corral NUNCA HA SIDO PERIODISTA… Cuando Don Aurelio Páez lo propuso para ir a saludar al presidente de los Estados Unidos, siendo Javier Corral un niño, jugaba al periodismo. Esto resultaba gracioso, simpático y hasta plausible, pero lo que el niño hacía no era precisamente periodismo sino una inocente parodia.

 Ya adulto Javier corral se trepó en el periodismo para defender la causa panista. Se trataba de un hombre que se valía de la pluma y de la objetividad con la que es visto un periodista, para hacer política de partido a favor del PAN y en contra del PRI. Eso, cualquiera lo sabe, no es periodismo, sino trabajo de francotirador al servicio de un interés concreto.

Posteriormente Javier Corral encontró sitio en espacios editoriales desde donde escribía artículos a favor del PAN, en contra del PRI, y cuando esto ya no fue suficiente, a favor de sí mismo y en contra de quien se le pusiera en frente. De esta forma el mismo partido político que lo acogió y vio crecer resintió sus pullas, cuando las cosas no se daban como Javier Corral quería.

En casi 8 meses que lleva gobernando, ha demostrado lo poco que le interesa el periodismo de Chihuahua y ha manifestado abiertamente su desprecio a quienes lo ejercen; al punto de quererlo desaparecer bajo la premisa de que los medios funcionan a base de dineros que el gobierno en turno les da.

Eso, además de retratarlo como un dictador de interés social, lo exhibe como un ingrato, pues a la parodia de periodismo que ha interpretado Javier a lo largo de su vida, debe el 90 por ciento del éxito en su carrera política.  Nunca ha hecho nada que no sea hablar o escribir para denostar,  pero alguna obra o beneficio a favor de la sociedad, cero.

Ahora en su versión de gobernador, Javier Corral ha declarado la guerra a los medios de comunicación acusándolos de vivir de los dineros públicos y prometiendo que este vicio no tendrá cabida en su gestión

Que los medios reciben dinero de los gobiernos bajo el disfraz de publicidad es un hecho indiscutible… El mismo gestionaba y cobraba presupuestos importantes de los gobiernos panistas para la revista SEMANARIO, de la que fue fundador y socio. Los periodistas juarenses lo saben, como saben también que Corral actuaba como mediador y beneficiario de este tipo de transacciones… pero ya se le olvidó.

Pero lo que realmente está ocurriendo con la aversión de Javier Corral a los medios de comunicación es que los ve como el CUARTO PODER que realmente son….es decir, ve en ellos una fuerza que se le puede oponer a su afán absolutista. Compartir el poder no está en los planes de Corral y repartir dividendos del usufructo de ese poder con los medios, es lo que Corral no está dispuesto a hacer. Lo peligroso de este esquema de pensamiento es que la prensa lleva todas las de perder, aún en el remoto caso de que optara por la total sumisión.

Que Corral rompa un poco el vicio político de repartir dinero a la prensa sin más justificación que llevar buenas relaciones con sus propietarios es sano para la sociedad. Pero que lo haga estableciendo distingos entre quienes si quiere favorecer y a quienes quiere someter, lo único que demuestra es su ADN visceral…ese de la rancia ultraderecha que creíamos extinguida en Chihuahua.

El déspota gobernador está determinando desde sus desacreditadas oficinas de prensa lo que debe de informarse y lo que no, calificando de “golpeteo” cualquier verdad que no le favorezca ni hable maravillas de sus ocurrencias y constituyéndose en santa inquisición de la prensa, de la que ordena listas negras para tener vigilados a los que considera periodistas malintencionados.

Los periodistas no pueden esperar ningún tipo de defensa de quien los ataca a diario, pero sí deben de hacerse la pregunta en torno a su seguridad: En esta tarea esencial para la sociedad, en la que chocan tantos intereses, ¿Quién nos protege? o ¿Cómo nos protegemos?

Si la libertad de expresión nunca ha sido incondicional ni absoluta. Si está regida por la ley y su aplicación y respeto está previsto en la cuadrícula de los recursos jurídicos, ¿por qué tienen que nombrar los gobernadores como ombudsman de los periodistas  a quien más desprecio les ha demostrado?

Sabido es que el derecho a la libertad de expresión no reporta casi nada al periodista, sino a los dueños de los medios. Ellos deciden qué se publica y qué se queda en el escritorio, no el periodista. Aún ahora, en medio de las ventajas del internet, todavía algunos periódicos publican lo que les conviene, cancelando para el lector el derecho de réplica, si no hay pago de por medio.

Sabido es que el ambiente laboral en el que el periodista ha desarrollado su trabajo, con escasas excepciones temporales, ha sido desventajoso y aún ilegal. No son pocos los reporteros que, a cambio de no ser despedidos del medio al que sirven, han aceptado renunciar a sus derechos y adoptar figuras laborales tan extrañas como las de “asociados”, con las que el dueño del medio evita cubrir las exigencias legales que derivan de su condición de patrón.

Sabido es que no existe ningún compromiso de ningún medio con los familiares de un periodista caído en el cumplimiento de su deber y que si, por el contrario, el medio informativo se adorna diciéndose atacado… en la lucha por informar el que cae es el periodista, no el dueño de los medios, ni siquiera alguno de sus familiares.

El periodista está desprotegido, ciertamente…siempre lo ha estado y si la empresa para la que trabaja nunca le ha brindado un mínimo de seguridad, menos puede esperarlo de un gobernador déspota cuya primera acción de gobierno fue embestir contra los medios de información, desacreditar a periodistas y ver con impasibilidad los asesinatos de la gente de prensa, como es el caso de Miroslava Breach, de quien se decía amigo.

Vale aquí la consideración que si se es amigo de Corral, como se ha dicho que lo era Miroslava, el asunto de su asesinato no le ha movido a una acción determinante ni para aclarar el crimen ni para prevenir que esto siga ocurriendo en Chihuahua, ¿Qué pueden esperar los que no son amigos de Corral, sino que, por el contrario, han sido definidos como chayoteros, extorsionadores, peligrosos y malintencionados?

 El periodista debe de saber que en su tarea por informar está solo. Que no hay ninguna entidad ni persona que le garantice seguridad, o al menos una compensación decente a su familia en el caso de caer en el desarrollo de su trabajo…

Sabe ya, que de Javier Corral no debe de esperar nada en el renglón de protección de su persona, su trabajo o su familia. Por lo mismo debe marcar distancia de este disparate y desconfiar de este ridículo montaje que no va a resolver los crímenes impunes de periodistas y mucho menos los va a proteger.

Si un grupo de gobernadores desinformados y arcaicos ha cometido la torpeza de nombrar a Javier Corral defensor de periodistas y éste como buen ególatra se lo cree…los trabajadores de la información deben de decirles a coro: no nos defiendas compadre.

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