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METROBúS EN REFORMA: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./14 junio

No sorprende que los vecinos del Paseo de la Reforma de la Ciudad de México rechacen la línea 7 del Metrobús (aclaro interés, yo también soy vecino). El Metrobús tiene virtudes, pero también defectos. Uno de sus problemas es que genera congestionamientos vehiculares y contaminación. Quizá el peor es que establece un monopolio que al final limita el servicio de transporte público para los usuarios.

Dicho esto, no coincido con los puntos de vista del juez octavo de distrito en materia administrativa, Fernando Silva García, que emitió este 12 de junio una suspensión definitiva para que el gobierno cese las obras de la línea 7 debido a que se viola la protección que el Paseo de la Reforma y el bosque de Chapultepec tienen por ser monumentos históricos. No parece que el proyecto de la línea 7 del Metrobús esté afectando ni la imagen de Reforma ni la vegetación del bosque de Chapultepec.  Mucho más daño hizo a la imagen de Reforma ese extraño camellón que le puso Andrés Manuel López Obrador. La Estela de Luz de Felipe Calderón también parece un atentado mayor a la estética del antiguo paseo de la Emperatriz. Peor aún es el campamento que mantiene un grupo de simpatizantes del movimiento de Ayotzinapa frente a la PGR, el cual no sólo es feo, sino también un riesgo sanitario.
Hay buenas razones para oponerse al Metrobús. La experiencia nos dice que los monopolios son siempre perjudiciales. Al eliminar otras formas de transporte que pudieran hacerle competencia al Metrobús, las autoridades están condenando a los usuarios a quedarse sin  opciones en las muchas ocasiones en que el Paseo de la Reforma es bloqueado por manifestantes. Ocurrirá en Reforma lo mismo que sucede en la línea 1 del Metrobús que corre por Insurgentes, donde la gente se queda sin transporte cada vez que hay un bloqueo. Me ha tocado ver a una señora de unos 80 años llorar porque se le obliga a caminar varias calles a la siguiente estación ya que el servicio se suspende por los bloqueos y no hay opciones para trasladarse.

Guillermo Calderón, director del Metrobús, dice que este sistema es más conveniente porque está bien regulado. Sin embargo, las fallas de la autoridad, que no ha logrado que los vehículos del transporte concesionado respeten los reglamentos, no debería ser razón para introducir un sistema monopólico en un carril confinado con todos los problemas que esto representa.

El Paseo de la Reforma habría podido tener un transporte más eficiente a un costo infinitamente menor al Metrobús si simplemente las autoridades hubieran obligado al transporte concesionado a respetar los reglamentos. No habría sido necesario cambiar por enésima vez el pavimento de Reforma en una costosa obra que se lleva a cabo desde enero y en la que se está colocando un piso de concreto hidráulico para soportar el peso de los vehículos del Metrobús.

Entiendo que un incentivo de tener una obra cara es que las empresas constructoras se benefician y pueden ser más generosas con las campañas políticas, pero esto en nada beneficia ni a los vecinos ni a quienes transitan por el lugar. Aun así, suspender la obra porque el Paseo de la Reforma y el bosque de Chapultepec son monumentos históricos parece insensato, sobre todo cuando todos los grupos políticos han hecho con anterioridad lo que han querido con esta hermosa avenida hoy convertida en el manifestódromo de la Ciudad de México.

Zona Rosa

No sólo el Paseo de la Reforma está despedazado. Decenas de calles de la Zona Rosa también lo están también desde enero. La delegación Cuauhtémoc ha levantado todas las calles al mismo tiempo. Aquí vemos también el incentivo perverso de hacer obras caras para conseguir la generosidad de las constructoras en tiempos de campaña.

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