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La Columna

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etzel13E l asesinato del priista y magistral  especialista en el tema politico-electoral, Miguel Etzel Maldonado, ex procurador de Justicia con Fernando Baeza, tiene un mar de fondo.
La clase politica de Chihuahua, quiero decir la elite, para no endosar temores y/o presuntas responsabilidades a la militancia y a las bases priistas,  sintio en carne viva los embates de la delincuencia mayor. Esto es, el crimen mejor conocido como de “alto impacto”, que etiqueto no hace muchos anos, los asesinatos dolosos; algunos relacionados con el narcotrafico y otros mas con los feminicidios.  
Transcurrieron ocho anos desde que aquel aciago dia en Palacio, cuando el 17 de enero de 2001, el ex gobernador Patricio Martinez Garcia, tambien fue victima de un ataque a balazos, que estuvo a una nada de quitarle la vida a quien gobernaba el estado ‘verde’ que hiciera famoso un dia, a mediados de la decada de los anos ochenta, el ex embajador de los Estados Unidos, John Gavin.
Para ser más precisos, se trata del tercer embajador que ha pisado tierras chihuahuenses, al que se han sumado Tony Garza y recientemente, Carlos Pascual. Todos ellos representantes de una nacion que tiene total interes en el manejo y supervision de las estrategias y politicas públicas de Mexico contra la delincuencia, que ha socavado ya las entranas de esta region del norte del pais, en la voragine y la disputa de grupos muy diversos, todos asociados y con un solo objetivo: hacer guerra para controlar la guerra.
Todo esto viene a colacion, y en ese contexto, despierta fuerte inquietud el verdadero movil del crimen de Etzel Maldonado, que algunos consideran un evento casual y desgraciado, aunque otros, empezando por la propia Procuradora de Justicia de Chihuahua, Patricia Gonzalez Rodriguez, saben que en el fondo, el asunto tiene mayor relevancia en el punto de inferencia entre la administracion publica (gobierno) y la delincuencia organizada.
Etzel Maldonado, que por muchos anos se dedico al litigio y atender asuntos profesionales, parecia haber superado esa indivisible frontera que dividen los mundos de la delincuencia y del bienestar, que deja atrás el pasado: los rastros, las sombras y los pecados que cualquier mortal puede cometer, para asumir el rol del prohombre y del bienaventurado en el irreal ‘mundo’ –paradojicamente-, de las apariencias sociales y politicas.
“Por que a mi?, yo no le hago dano a nadie”, habia expresado poco antes de su muerte el connotado abogado, y que obliga moralmente al gobierno de Jose Reyes Baeza Terrazas a desentranar la madeja de las hipotesis sobre el artero crimen.
Las ocho heridas de bala, que le afectaron higado, pulmon e intestino, son senales inequivocas de que Miguel Etzel Maldonado estaba marcado.
Y desde el disparo sobre la cabeza de Patricio Martinez Garcia, aquella manana de enero de 2001, la clase gobernante y politica de Chihuahua sintio ahora, en su propia piel -la piel del politico-, muy dado a la simulacion y a la mentira, a los actos parafernalicos y a la inacabable sed de poder, la total vulnerabilidad y el estado de indefension que por varias decadas han sentido los chihuahuenses. 
Es posible que los politicos –todos-, coincidan en que Chihuahua pierde un buen politico, aunque el pueblo prefiera, aunque sea por unica vez, que le otorguen el beneficio de la duda. La clave esta en la investigacion y en la imparticion de la justicia…Aquella que siempre han reclamado los simples mortales.
                                                      Comentarios: elpolitikon@gmail.com

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