Home»Opinión»HISTORIA DE UN VAQUERO.

HISTORIA DE UN VAQUERO.

0
Compartido
Pinterest Google+

partidos politicos logosPor Ciro RIVERA.

Ya me decía mi padre cuando bajo el sol quemante arábamos  la parcela. Para que el arado deje el surco derecho el tronco tiene que jalar parejo y no le sueltes mucho la rienda  a Pancho por que  Príncipe  jamás lo seguirá.

Ambas caballos muy mañosos  solo trotaban parejos cuando al caer la tarde los enfilaba rumbo al machero donde les daría su respectiva ración de alimento compuesta por alfalfa, maíz, rastrojo de avena  y en muy rara ocasión poco salvado.

Necios hasta la saciedad  diariamente se enfrentaban a coces  por el dominio del corral y aunque era espacioso, dotado de sus pilas de agua, dos amplias canoas para depositar  el alimento de ambos  cuadrúpedos, invadían indistintamente los espacios queriendo comer uno donde estaba el otro.

Jamás jalaron parejo lo mismo era en el arado que en el viejo armatoste llamado guila en donde se cargaba desde leña, semilla, pastura, tambos de agua y hasta el traslado de la familia del pequeño rancho  cuando los domingos se iba a misma y de compras al pueblo llamada  Rubio localizado a ocho kilómetros al oeste de aquel pequeño patrimonio.

Aunque el viejo, mi padre, era un autentico ranchero siempre batallaba para enganchar al par de equinos y solo disfrutaba cuando le ponía la montura a uno de ellos para recorrer el predio donde pasteaban las vacas y a las cuales por la tarde arreaba para ordeñar. Pero hasta en eso tenia que dejar de hacer distingos y era utilizado un día cada uno de ellos para estos menesteres.

Pasaron los años y con los esfuerzos empezó a enviar a la ciudad a sus hijos mayores para que de alguna forma, decía, puedan estudiar y ser alguien en la vida, pero aun así las vacaciones teníamos que ir a la casa familiar en donde ayudábamos en todas las tareas propias del patrimonio rural de donde provenían los dineros para la manutención de las carreras profesionales.

Fueron pasando los años y en una de las vacaciones largas nos encontramos con la sorpresa de que se había adquirido un nuevo corcel al cual le llamamos Perdedor quien era en ese entonces un potro bayo que aunque desconfiado hacia migas con ambos dependiendo el interés o humor en que se encontrara en el corral.

El Príncipe un alazán cuatralbo se mantiene, pese a su edad, inteligente de carácter fuerte y resistencia sobresaliente que guardan los equinos de la raza árabe, aunque arroja también la nobleza y  arrogancia del caballo andaluz, así como la dulzura, fortaleza, velocidad y perfecto equilibrio del cuarto de milla.

 Hasta ahora nos ha servido para charrería, paseo y el propio trabajo de campo. Pancho de color tordillo  parece  ser de la raza baridiguiano que aunque estuvo en peligro de extinción durante la primera Guerra  Mundial ahora a conseguido su rehabilitación  a partir de las últimas décadas del siglo XX.

El bayo al cual le pusimos por nombre Perdedor parece ser  de raza buckskin  donde por su propia conformación su esencia  no muestra ningún interés, bueno ni siquiera comercial.

Ahora los tres comparten el mismo corral, machero, canoas y piletas, pero los que últimamente se ven más unidos son estos últimos sabedores que el primero sigue siendo el favorito de la mayoría de la familia que aunque más viejo más nos sirve.

Al pensar en ello me dio por comparar a los tres partidos políticos PRI, PAN y PRD que aunque mucho nos cuestan aún ya para nada nos sirven.

Commentarios

comentarios

Nota anterior

AUMENTA VIOLENCIA VS MUJERES.

Nota siguiente

Politikkon, Lunes 8 de Marzo.