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GOLPE EN VENEZUELA: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./ 1 de Agosto

 Lo que está haciendo el presidente Nicolás Maduro de Venezuela con la nueva Asamblea Constituyente es llevar a cabo un golpe de estado, no contra él mismo, por supuesto, pero sí contra la Asamblea Nacional formada tras las elecciones del 6 de diciembre de 2015 en que la oposición democrática obtuvo una amplia mayoría.

Maduro ya ha utilizado todas sus armas contra esta Asamblea Nacional que, según la constitución de 1999 promulgada por Hugo Chávez, tendría que permanecer en funciones hasta el 5 de enero de 2021, una eternidad para Maduro. El Tribunal Superior de Justicia de Venezuela la declaró en desacato y ha asumido sus responsabilidades, pero la Asamblea se ha convertido de todas formas en una molestia constante para el régimen.

La Asamblea Constituyente de Maduro redactará una nueva carta magna que busca no sólo desplazar a la Asamblea Nacional sino crear las bases para un nuevo régimen. Con el fin de evitar una nueva sorpresa, como la que tuvo lugar con el triunfo de la oposición de 2015, Maduro tomó medidas para cargar los dados del proceso electoral.

El principio de un voto por ciudadano, fundamental para la democracia, fue descartado. Se mantuvo un “voto territorial” con el que los ciudadanos pudieron elegir a representantes de sus distritos para 364 de los 545 nuevos representantes. Otros 181 han sido electos por un sistema corporativista. Se permitió que sufragaran por segunda ocasión los miembros de los grupos cercanos al gobierno, como las asociaciones estudiantiles y campesinas, los sindicatos y pueblos indígenas, los grupos de pensionados y empresariales, los consejos comunales. Estos votos buscaban asegurarle a Maduro el control de la Constituyente, aunque muchos venezolanos sufragaran por la oposición.

Al final el recurso no fue necesario. La oposición boicoteó la votación, lo que permitió al gobierno postular a todos los candidatos. Maduro puede estar seguro de que tendrá una Asamblea Constituyente con un 100 por ciento de diputados afines para hacer una constitución a modo. Ya no tendrá que preservar los resabios democráticos que conservó Hugo Chávez en la Constitución de 1999 y que hicieron posible el triunfo de la oposición en 2015.

No sabemos qué características tendrá la nueva constitución. Sin embargo, por los dichos y acciones de Maduro, y por la falta de fuerzas democráticas en la Constituyente, debemos suponer que será una carta magna menos democrática, más autoritaria, con un mayor control del gobierno sobre la economía, más corporativista, con menos libertades individuales. Es muy probable que Maduro busque una constitución de partido único con planificación centralizada de la economía como la de Cuba.

Los gobiernos de México y otros países han anunciado que no reconocen la elección ni la nueva constitución. Seguirán considerando legítima, supongo, la Asamblea Nacional surgida de las elecciones de 2015. Quizá sea una posición ética, pero no ayudará a resolver el conflicto en Venezuela. Por el contrario, dará un argumento adicional al régimen para justificar la concentración del poder y la represión. No deja de ser una paradoja, por otra parte, que el gobierno de México se abstenga de reconocer este golpe en Venezuela, cuando nunca cuestionó la abolición de la democracia en Cuba, donde sólo el Partido Comunista es legal.

Moreau

Jeanne Moreau fue uno de los rostros más significativos de la nouvelle vague del cine francés de la década de 1960. No era una mujer hermosa, como Brigitte Bardot, sino de una poderosa personalidad. Su personaje Catherine en Jules et Jim, una mujer que tiene una relación amorosa con dos amigos al mismo tiempo, conmocionó la moral de una generación.

Twitter: @SergioSarmiento 

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