Home»Opinión»FULGOR DE LA NOCHE: SARMIENTO

FULGOR DE LA NOCHE: SARMIENTO

0
Compartido
Pinterest Google+

Por Sergio SARMIENTO./

“Desde hace mucho tiempo los conservadores religiosos han condenado la sexualidad fuera del matrimonio por considerarla perversa y pecaminosa. Por eso ven la prostitución como una fuente de decadencia moral de la sociedad y como una amenaza para la institución de la familia, ya que rompe lo que se considera el vínculo natural entre sexo, amor y reproducción”.

Marta Lamas, la antropóloga mexicana, reflexiona sobre este tema en su libro El fulgor de la noche: el comercio sexual en las calles de la Ciudad de México (Océano; Ciudad de México, 2017) y añade: “Lo llamativo es que algunas feministas también defienden posturas bastante tradicionales y creen que debe haber una sexualidad apropiada”. De esta posición moralista ha surgido el movimiento “neoabolicionista” que busca eliminar la prostitución.

El neoabolicionismo mezcla “los conceptos de comercio sexual y trata”. Sostiene que “el sexo no debe comprarse” porque está vinculado al amor y debe basarse en la intimidad. “Esta postura, que descarta totalmente la idea de una sexualidad recreativa que busca placer, sirvió para cimentar una alianza entre religiosos puritanos y feministas radicales que, unidos en una cruzada moral, buscaron abolir el comercio sexual”.

Lamas, conocida por su defensa de los derechos de las mujeres, rechaza el neoabolicionismo: “Me indigna el discurso flamígero que condena al comercio sexual como un mal absoluto y representa a todos los clientes como depredadores, incluso como psicóticos”. Hay que condenar la trata sexual, toda práctica en que se obligue a una mujer (o a un hombre) a entregar su cuerpo contra su voluntad, pero “también hay quienes realizan una fría valoración del mercado laboral y eligen la estrategia de vender servicios sexuales”.

“La cruzada abolicionista visualiza el fenómeno del comercio sexual en blanco y negro, sin reconocer sus matices y complejidades” Frente a quienes piensan que la mujer no tiene capacidad de decidir, Lamas apunta que “el trabajo sexual sigue siendo la actividad que miles de mujeres en el mundo eligen, básicamente por el beneficio económico… Mientras que existe el problema de la trata aberrante y criminal, con mujeres secuestradas o engañadas, también existe un comercio en el cual las mujeres entran y salen libremente”.

El neoabolicionismo dice combatir la esclavitud sexual, pero aplica el término “no sólo a las mujeres víctimas de trata, sino de manera indiscriminada a cualquiera que trabaje en el comercio sexual”. “El reclamo de combatir el comercio sexual” se convierte en una lucha contra la permisividad y el libertinaje. “Así, una batalla legítima e indispensable contra la trata ha culminado en actitudes represoras contra las trabajadoras sexuales, incluso poniéndolas en riesgo”.

La ley no prohíbe la prostitución, pero sí el lenocinio, lo cual ha hecho que se persiga no sólo a las mujeres sino a sus parejas, hijos o padres que reciben su apoyo económico. Estas políticas hechas supuestamente para proteger a las “víctimas” no han hecho más que criminalizaras. Las mujeres que practiquen el comercio sexual, afirma Lamas, deben ser reconocidas como trabajadoras no asalariadas.

“Una mezcla de creencias, tabúes y rechazos tiñe el entrecruzamiento de la actividad económica y las relaciones sexuales -escribe Lamas–. Sin embargo, mientras que los cuerpos de los hombres deambulan libremente por las varias formas de la sexualidad comercial, los cuerpos de las mujeres lo hacen bajo el estigma, la violencia y el riesgo”.

88 años

Cumple 88 años el PRI. Lo hace en uno de sus peores momentos. Si hubiera elecciones presidenciales hoy quedaría en tercer lugar. La pregunta es si tiene tiempo para recuperarse de aquí a junio

Commentarios

comentarios

Nota anterior

2018: MORDIÉNDOSE LA COLA

Nota siguiente

PACTO POR MÉXICO Y ALIANZAS CON EL PAN, AGRAVARON CRISIS INTERNA DEL PRD