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En ambos lados

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Edna Lorena FuertePor Edna Lorena Fuerte

La relación de corresponsabilidad entre México y Estados Unidos en el tema del narcotráfico, siempre ha estado teñida de una visión maniqueísta en donde los muy malos están al sur, y los muy buenos al norte, víctimas claro de los del sur. En Estados Unidos ha predominado el discurso de las víctimas consumidoras que caen a merced de las mafias traficantes que vienen del otro lado de su frontera. Pero el mundo está escrito en blanco y negro, sino en una comprometedora escala de grises. Hoy el periódico El Universal publica un extenso reportaje de investigación sobre la corrupción en la frontera que permite el trasiego de drogas, lo novedoso de esta información es que se trata de un análisis del otro lado de la frontera, no del nuestro. Esta investigación ha revelado con gran claridad de detalles, la activa participación de las autoridades fronterizas estadounidenses en la red de corruptelas y sobornos que posibilitan el paso de las drogas, a pesar de toda la tecnología y vigilancia de la que presume esta frontera. El discurso de victimización queda muy fuera de lugar ante tales evidencias. Ya no estamos hablando de un país que se involucra en la lucha contra el narcotráfico por el nocivo impacto en la salud pública de su gente, adictos que son vistos como pobres y vulnerables enfermos; sino de una Nación que ha permitido que crezcan las redes de la corrupción, volviéndose un eslabón más en la cadena del crimen organizado. Es fundamental que se cambie el discurso de la responsabilidad bilateral en este tema, en donde ambas naciones somos agentes activos y pasivos, víctimas y victimarios de una mala hierba que tiene raíces profundas en ambos lados y se alimenta lo mismo del sur que del norte, aunque acá hayamos tomado la batuta de una lucha sin cuartel que no es sólo nuestra. Sorprende sobremanera que la investigación que da a conocer este diario mexicano supere las investigaciones oficiales de los gobiernos involucrados, lo que por no resultar creíble se nos antoja más a ceguera voluntaria que a desconocimiento pleno. ¿Cómo podría ser que nuestro Gobierno Federal haya aceptado una responsabilidad que no le es única?, el discurso de la lucha contra el narcotráfico está basado precisamente en esta versión en blanco y negro del mundo, nuestro país acepta ser el negro, carga con los costos y el vecino de al lado se dice ser sólo el pobre blanco recibiendo los mortíferos dardos. Aunque cada quién interprete el papel que le ha tocado, por entre las máscaras siempre se asoma el verdadero personaje. Soy Edna Lorena Fuerte y mi correo es ednafuerte@gmail.com para sus comentarios. Gracias.

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