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EL EGO DE LOS ELECTOS

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Por CIRO./18 octubre./

Como mexicano, chihuahuense y juarense me preocupa la lucha de poder que  existe entre el gobernador Javier Corral Jurado y el alcalde Armando Cabada, que hace pensar ya a muchas de las personas que votaron  a su favor que la política para ellos no es más que un negocio de inversión.

Al utilizar diferentes métodos de estrategia para logran obtener la mayoría de los sufragios en la pasada contienda electoral y asumir el poder olvidaron los valores. Tal parece que la propaganda política que utilizaron en la contienda electoral fue solo mentiras.

No discuto pero estoy seguro que la mentira en la propaganda política es la forma de lograr la persuasión de los votantes la cual es comparable a la publicidad para lograr con ello que se adquiera determinado producto. Esto permitió que el ciudadano siga creyendo en  “espejitos”.

Ahora ya encaramados en el poder y después de haber descrito y opinado sobre los problemas que aquejan al ciudadano votante realmente no existe el autentico compromiso de un gobierno mejor y aunque no esta sucediendo los prometido con lo que se hace el electorado sigue pecando de ingenuo y lo mismos se repite cada sexenio o trienio. En el caso de los ahora electos será solo de 5 y 2 años.

La crisis política que estamos viviendo en México, es ya demasiado preocupante y nos arrastra a una nueva pobreza, la moral, en la cual en la siguiente contienda debemos analizar para tomarla como bastión. Elegir a un candidato a un puesto de elección popular deberá estar basado  por su vida moral y no por sus promesas.

El descontento de los mexicanos por un mal gobierno se repite cada sexenio o trienio y los  políticos solo lanzan compromisos de campaña los que no son cumplidos o bien no se ajustan a la realidad por la mentira o el engaño que posteriormente nos hace señalarlos como corruptos.

Un político con moral tiene principios y valores, aun y cuando es casi imposible encontrar a uno de ellos que se ajuste a los valores de justicia, paz, libertad, unidad. Servir al pueblo es muy distinto a servirse del pueblo. Un gobernante debe carecer de soberbia, dejar de ser arrogante y hacer a un lado su falso orgullo.

Nadie es indispensable en un cargo público, las promesas de campaña deben ser respetadas, documentadas y signadas ante el propio electorado por aquellos que se comprometieron respetar y hacer respetar las leyes, pero más aun la valía de su palabra como respeto fundamental a su persona y a quienes creen en ellos.

El ciudadano chihuahuense debe exigir un gobierno unido, sólido, fortalecido y respaldado por los electores, por lo que es urgente el moralizar las bases de la política que las compone el ser humano.

Hay que aceptar que el problema no esta en el sistema de la democracia, mucho menos en sus ideologías como lo creemos. El problema estriba en la calidad moral de quien llega a gobernar para hacer valer la ley que vela por el orden de la sociedad y la seguridad.

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