Home»Opinión»DOS FRENTES.

DOS FRENTES.

0
Compartido
Pinterest Google+

Sergio ArmendarizPor Sergio Armendáriz.<>

Qué grave ha resultado para el país entero el fracaso no solamente político de la izquierda, sea lo que este referente signifique en las actuales condiciones de la República, sino algo más lamentable aún, el fracaso cultural que se asentó en la grotesca simulación que finalmente fue resultado del oportunismo rampante de los principales líderes de la mencionada corriente política, ya no digamos lo que no existe, me refiero a la opción ideológica de la misma, es decir, la opción preferencial por los pobres, los menos aventajados, las mayorías desposeídas a través del instrumento de la crítica para la transformación social.

Sostengo que a partir del desplome de una izquierda que quizá nunca se constituyó como verdadera corriente institucional, la política en México se ha vaciado de contenido ideológico, el supuesto universal del pragmatismo ha destruido dolorosamente la necesidad de pensar para imaginar, idear, la sociedad que pudiese resultar más habitable desde una perspectiva sistemática de principios, valores y acciones programáticas; todo se ha vuelto simple táctica, dejando a los portentosos gurús de la mercadotecnia, el campo de dominio estratégico, el manejo seductor de la ilusión publicitaria.

Se vive una especie de ocaso del pensamiento ideológico que se originó con la caída del Muro de Berlín en 1989, el mundo cambió y las ideologías pasaron a difuminarse en pálidos espectros después de haber sido bloque de ideas duros y movilizantes.

Hoy no existen más los conceptos estimulantes de las ideologías, únicamente se observan las reacciones inmediatistas de los intereses de poder; el ocaso del pensamiento, se ha traducido en la falsa vitalidad del pragmatismo rapaz.

La venerable geometría de la política, derecha, izquierda y centro, sufrió un muy severo replanteamiento, en México, prácticamente desplomó el andamiaje completo, avasallando su funcionamiento en la incipiente democracia en proceso de institucionalización.

La derecha se quedó peligrosamente huérfana de adversario, los poderes fácticos, presurosos, ocuparon el fugaz vacío que la izquierda nonata dejó en el México de fin de siglo XX, entre esos poderes fácticos, se encaramó el más lucrativo y poderoso, con poder creciente de fuego, es decir, el narcotráfico y la criminalidad organizada, ante su empuje y capacidad de cortejo a la clase política, el Estado se amafió, tristemente, en plena oportunidad de transición democrática.

Hoy no se cuenta con verdaderas representaciones populares, lo que efectivamente existe es el intermediarismo parasitario de las mafias, por eso la crisis sin fin de los partidos políticos; ya no representan más, los conductos realmente efectivos de las necesidades y demandas de intereses legitimados por la ley en el contexto del Estado de Derecho, por el contrario, navegan como apéndices de los poderes de facto, legales y/o ilegales, que vehiculan las nuevas rutas del sistema hegemónico complejo que es el emergente régimen mafioso, cultivado en un clima autoritario, corporativo y siempre corrupto, verdadera matriz de lo que actualmente es lo que podemos denominar como la “mafiosidad ambiente” .

Es imposible que haya democracia sin demócratas, también imposible que crezca la misma en una atmósfera cultural que prácticamente la elimina por ausencia de condiciones de comprensión intelectual.

Es una pena, en Ciudad Juárez, resulta pavorosamente visible el fracaso de la transición democrática, más allá de la simple alternancia de partidos en el poder, en lugar de transición consumada a la democracia, tenemos el engendro del régimen sitiado por los intereses mafiosos, es decir, democracia no, mafia sí.

Las elecciones del 2010 y 2012 ya no tendrán la piadosa y en ocasiones patética legitimación otorgada por la “lucha” entre partidos políticos, nunca se insistirá con la debida fuerza, que el cambio social ya desplazó su posibilidad de realización de la contienda político-partidista, a la disputa entre dos grandes frentes que son ojalá ubicuos en su localización: la Mafia y la Antimafia, frentes polarizados que se constituirán cada vez con mayor nitidez desde todos los espacios de opinión pública y participación ciudadana, señalando la nueva demarcación del territorio de la estrategia política en el escenario social.

Ya no parece ser más al menos por un buen tiempo, el espacio para derechas, izquierdas o centros rebasados, sólo dos frentes se disputarán a todo lo largo y ancho del país la viabilidad política del Estado y la histórica de  la Nación. ¿Usted, en qué lado de la cancha desea jugar…?

Commentarios

comentarios

Nota anterior

CONVERGENCIA COQUETEA CON TETO.

Nota siguiente

IMPUNIDAD DE CACIQUES.