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¿DóNDE QUEDO EL FRAUDE?: ZUCKERMANN

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Por Leo ZUCKERMANN./ 4 de Julio

Hoy es cuatro de julio, exactamente un mes después de las elecciones de gobernador en el Estado de México y Coahuila. ¿Alguien se acuerda de Delfina Gómez y las acusaciones de fraude electoral por parte de Morena en el Edomex? ¿Qué decir de las denuncias por parte del PAN y su candidato, Guillermo Anaya, de que les robaron la elección en Coahuila?

Ambas quejas fueron flor de una semana. No duraron más. Después, se marchitaron. Ya nadie, a nivel nacional, se acuerda de ellas. La realidad es que los dos procesos se encuentran en manos de las autoridades jurisdiccionales y, por lo que me dicen los expertos, ni Morena ni el PAN presentaron pruebas contundentes que ameriten la anulación de estos comicios. Será, al parecer, otro caso más de mucho ruido y pocas nueces. Con toda probabilidad, el gobernador del Estado de México será Alfredo del Mazo (PRI), y el de Coahuila Miguel Riquelme (también del PRI).

En las horas posteriores a los comicios parecía que habría gran alborote por el desconocimiento de los resultados en ambas entidades. Por un lado, López Obrador, fiel a su estilo, vociferaba que “la mafia” había hecho otro fraude más y que, por tanto, ellos no aceptarían a un gobernador surgido de elecciones fraudulentas. Algunos esperaban que, como en el pasado, el tabasqueño llamara a una movilización social en el Edomex. Pero AMLO entendió que, en vísperas de las elecciones presidenciales de 2018, no le convenía aparecer como el político que se radicaliza cuando pierde. Decidió, con buen tino, echar unos cuantos discursos y tuitazos sobre el tema, acompañar a Gómez a un par de eventos y luego darle la vuelta a la página.

Por lo que toca a la propia candidata, que a principios de junio desconocía los resultados de la elección afirmando que ella había ganado, pues prácticamente desapareció de la escena pública. La última noticia que aparece de ella está fechada el 30 de junio en el sitio de Aristegui Noticias donde se informa que la excandidata, junto con una diputada morenista formaron “un frente común contra el feminicidio en la Ciudad de México y la entidad mexiquense”. Todo indica que ella misma ya le dio vuelta a la página de la elección y estará lista para competir por una senaduría el año que viene.

En cuanto a Coahuila, tanto el candidato derrotado, Guillermo Anaya, como el dirigente nacional del PAN,
Ricardo Anaya, fueron durísimos con sus declaraciones acerca del supuesto fraude en Coahuila después de la elección. Incluso, organizaron manifestaciones de protestas en las principales ciudades de la entidad (algo que no hizo Morena en el Edomex) e hicieron una toma pacífica del Instituto Electoral local.

La última noticia en medios nacionales que aparece sobre las elecciones en Coahuila está fechada el 14 de junio cuando los dos Anaya presentaron la impugnación al instituto. “Fue una elección, absolutamente, fraudulenta y plagada de irregularidades”, aseveró el presidente del PAN, al entregar cinco cajas que contenían 200 pruebas de supuestas irregularidades con el fin de anular la elección. Ricardo Anaya luego se regresó a la CDMX a dedicarse a los asuntos nacionales de su partido, en particular al tema que más apremia: la próxima elección presidencial y la posible alianza electoral con el PRD.

¿Dónde quedaron, entonces, las acusaciones de fraude? Donde deben estar en una democracia institucionalizada: en los tribunales. Corresponderá a los jueces locales y luego federales revisar las pruebas presentadas y determinar si efectivamente se cometieron todas las irregularidades de las que se habló.

Lo que es un hecho es que, por lo menos en cantidad de votos, los candidatos del PRI sacaron más que sus adversarios. Nadie ha logrado presentar pruebas al público de que Delfina ganó en el conteo de las actas de casillas en el Edomex ni que Anaya hizo lo propio en Coahuila. Tanto AMLO como Ricardo Anaya habían dicho que sus partidos contaban con todas las actas y en sus sumas ganaban sus candidatos. Pues resulta que no han presentado dichas pruebas basadas en las actas. O no las tenían todas, lo cual es una vergüenza porque significa que no lograron tener representación en cada una de las casillas, o sí las tenían pero el resultado coincidía con el oficial, es decir, con la victoria de Del Mazo y Riquelme.

A un mes de la elección, la buena noticia es que estamos en un ambiente de normalidad democrática a pesar de la retórica de los perdedores. Le corresponde a los magistrados hacer un juicio con base en las pruebas presentadas. Mientras tanto, la paz impera en el Edomex, Coahuila y el país entero. No es un mal presagio a un año de la elección presidencial de 2018.

Twitter: @leozuckermann

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