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DESCOORDINACION.

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Por Cruz PEREZ CUELLAR./24 de Mayo./

La lucha emprendida en Ciudad Juárez en contra de la inseguridad representa un gran reto para las tres esferas gubernamentales puesto que el objetivo es erradicar la violencia a través de operativos efectivos que la aminoren, desterrando primero el delito como factor principal de éste fenómeno de descomposición social.

Para lograr lo anterior son necesarias tres cosas, desde mi punto de vista: es indispensable la voluntad política del municipio, estado y federación, para que reconociendo el problema sea atacado en todos los frentes; también contar con policías capaces y fuertes que puedan con el paquete, instrumentando toda clase de estrategias, y quiero enfatizar “legales”, que obstaculicen el avance del enemigo.

El complemento de estos dos elementos es sin duda la coordinación entre los niveles de gobierno, y por ende, de las corporaciones policíacas; de nada sirve poner en las calles a miles de policías municipales, estatales, federales, ministeriales, militares, entre otros, y que no tengan la capacidad para comunicarse. Todos combaten supuestamente el mal, de acuerdo, pero si los esfuerzos no están enfocados al mismo destino no es difícil imaginar que el resultado final será un rotundo fracaso.

Graves muestras de esa descoordinación hemos visto a lo largo de todo el operativo que está por cumplir su cuarto aniversario, pero en lo que va de este año ha cobrado tal fuerza que raya en la vergüenza y en la fatuidad.

Los agarres entre “El Teto” Murguía y los federales es la gota que derramó el vaso, y no sobra decir que la falta de entendimiento entre las corporaciones municipales, federales y estatales viene desde que por primera vez, en éste sexenio, entraron a Juárez los militares, quienes vinieron a encabezar el Operativo Conjunto Chihuahua, que de conjunto nunca tuvo nada.

Y, en realidad ¿quién tiene la culpa de todo este embrollo?, ¿es el alcalde Héctor Murguía, el gobernador César Duarte o el presidente Felipe Calderón el que no está haciendo lo suyo para que haya mejores resultados en esta lucha contra el crimen?, porque todo mundo se echa la pelotita sin asumir su responsabilidad cabalmente…

A juzgar por los escandalosos hechos donde se han visto involucrados últimamente los agentes de las distintas corporaciones policíacas involucradas en el tema está claro que las tres esferas tienen culpa en ello. Por eso es preponderante que los titulares de cada nivel de gobierno metan en cintura a los agentes a su cargo, que los sujeten a las reglas, que los concienticen de la necesidad de estar coordinados, porque de lo contrario le estarán dando la delantera al crimen organizado y a todas sus células.

Para sustentar lo dicho me dí a la tarea de revisar la hemeroteca, a fin de documentar este fracaso de coordinación policíaca, que hizo mella en lo que va de éste 2011 y que requiere de una urgente atención, y si no hay voluntad para hacerlo, entonces que depongan las armas pues sólo estamos haciendo el ridículo frente al narco, a los extorsionadores, robacarros, homicidas y otros que operan en la frontera norte con esa división manifiesta:

El hecho que causó la evidente descoordinación y división entre las policías es la muerte del escolta del alcalde juarense, suscitado la noche del pasado martes 25 de enero, en el cruce de las calles Cuitláhuac y Tlaxcala, cuando en un altercado un policía federal disparó en contra del oficial Jorge Humberto Muñoz Pérez. Aparentemente, el problema fue que los escoltas de “Teto” vestían como civiles y portaban armas de alto poder, lo que les hizo suponer a los federales que se trataba de presuntos sicarios.

Cualesquiera que hayan sido la razones o excusas –de uno y otro lado–, no hay nada que supere a la coordinación, a la comunicación que debió existir en el momento en que los policías federales detectaron a los escoltas armados. El edil hizo la rabieta y enfrentó al coordinador de los federales.

A los cinco días de este hecho muere Karina Ivette Ibarra Soria, de 16 años, tras recibir cuatro impactos de bala de elementos de la Policía Federal, quienes se encontraban apostados en un retén y creyeron sospechoso el vehículo. La madre desconsolada pidió el cese de los agentes de la PF, nuevamente involucrados en escándalo.

En el marco de estos hechos, el 17 de febrero se llevó a cabo en Juárez una reunión de los secretarios federales con autoridades estatales y municipales para evaluar el –a todas luces fallido– programa de seguridad “Todos Somos Juárez”, el resultado siguió siendo el mismo puesto que el 4 de mayo pasado Juárez fue testigo de otro encuentro entre federales y la seguridad del alcalde “Teto” Murguía, y éste, como era de esperarse los encaró dando muestras nuevamente de la separación de objetivos, de la ausencia de la comunicación mínima.

Para completar el cuatro, el 13 de mayo se suscita un enfrentamiento entre policías ministeriales, dependientes de la Fiscalía General del Estado, y policías preventivos, entre las calles Guadalupe y Verónica, de la colonia Lomas del Rey, donde un ministerial había ingresado a la escena del crimen armado y sin identificarse. ¡Por Dios!… una vez más se dan los malos entendidos, el agente estatal es detenido y llevado a la comandancia de Babícora, donde minutos después se abarrotó con decenas de ministeriales para rescatar a su compañero, donde empistolados y todo el asunto casi termina en desgracia.

En fin, aunque Murguía y García Luna hayan limado asperezas, aunque el Fiscal Carlos Manuel Salas y el alcalde hayan atemperado la bronca del enfrentamiento, aunque Duarte y Blake Mora se abracen públicamente, es urgente que en la práctica se vea reflejada dicha diplomacia y por lo menos los agentes federales identifiquen a sus similares (primero), y que haya cierto entendimiento con los agentes municipales y estatales (segundo), ah, y por supuesto, que por lo menos reconozcan los vehículos en que se mueve el edil (tercero) para que no vuelvan a suceder esos lamentables agarrones.

Los juarenses necesitamos que nuestros gobernantes nos garanticen que hay solución al problema de la inseguridad; que no nos lo digan, que lo hagan y una muestra de ello será la buena coordinación que logren imponer en sus estrategias contra el crimen y al violencia.

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