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DEBATES Y MEDIOS: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./13 de Marzo

Una vez más el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ha echado para atrás una cuestionada decisión del Instituto Nacional Electoral. El 9 de marzo revocó la censura a los debates en la intercampaña. La decisión del Tribunal llega quizá demasiado tarde para que se puedan generar debates antes de que empiece de manera formal la campaña, el próximo 29 de marzo, pero cuando menos lanza una vez más el mensaje de que el INE debe abstenerse de recurrir a su notable inclinación por la censura.  Durante años Andrés Manuel López Obrador se quejó de un supuesto cerco informativo. De manera sistemática, sin embargo, el tabasqueño ha rechazado siempre propuestas de entrevistas o de debates. Si ha habido un cerco informativo, éste sólo ha existido en algunos medios, que abiertamente se oponen a las posiciones de López Obrador, o ha sido autoimpuesto por el tres veces candidato.

En 2006 López Obrador se negó a presentarse en el primer debate entre candidatos, lo cual le costó caro en términos de votos y ayudó a que perdiera la ventaja con la que había empezado la carrera presidencial de ese año. En 2012 no repitió el error y sí se presentó a los dos debates, pero aún entonces era difícil entrevistarlo, a pesar de que se quejaba del cerco informativo. En la campaña de ese año Enrique Peña Nieto recibió 30.64 por ciento de la cobertura informativa, Josefina Vázquez Mota 26.52 por ciento, López Obrador 26.36 por ciento y Gabriel Quadri 16.48 por ciento (IFE).

En la actual contienda, mucho antes de la campaña oficial, López Obrador aprovechó virtualmente todos los spots de radio y televisión de su nuevo partido, Morena, desde que obtuvo su registro en 2014, lo que le permitió colocarse en un cómodo primer lugar. En cuanto a cobertura informativa de radio y televisión, en la “precampaña” López Obrador obtuvo 39.13 por ciento de la cobertura, contra 33.95 por ciento de José Antonio Meade y 26.91 por ciento de Ricardo Anaya. La mayoría de las piezas informativas valoradas fueron sobre López Obrador, 267, un 8.6 por ciento de un total de 3,102 unidades sobre el candidato. Estas piezas valoradas no incluyen los géneros de debate, opinión o análisis.  López Obrador ya no habla del cerco informativo, aunque se sigue quejando de los medios o los periodistas que lo critican. Ha cuestionado a la “prensa fifí” y los trabajos críticos de articulistas como Jesús Silva-Herzog Márquez y Enrique Krauze, así como una caricatura de Paco Calderón.   El cerco informativo, si acaso, lo sigue construyendo él. Una vez que el Tribunal Electoral derogó la censura a los debates en la intercampaña, López Obrador declaró que él no participará más que en los que organice el INE.

No sorprende que López Obrador rehúya las entrevistas y los debates. Una regla general en las contiendas electorales es que al puntero le conviene evitar unas y otros. Es lógico. En estos encuentros el candidato puede cometer errores y perder votos. López Obrador ha encontrado, como Donald Trump, que puede mandar mensajes directos a los electores a través de redes sociales, con un control total sobre los contenidos y sin pasar por los molestos medos.

La estrategia de López Obrador es lógica y la asumiría, supongo, cualquier candidato que encabece las encuestas en una elección. Lo que ya no tiene sentido para el candidato de Morena es quejarse de la cobertura de los medios o del supuesto cerco informativo. No sólo no existe, sino que seguramente nunca lo hizo.

Exigen debatir

Tras la decisión del Tribunal contra la censura del INE, tanto Meade como Anaya exigen que López Obrador acepte debatir de inmediato. Son las posiciones lógicas de quienes van detrás en una campaña.

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