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CONSTRUIR LA PAZ

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Marcha UniversitariosCONSTRUIR HONESTAMENTE AL PAZ.

Por Isaias Brito. 

La realización de lo que en un principio se anunciá como “megamarcha”, pero devino en un desfile de personas que a fuerza de dar explicaciones sobre lo que es y no es su movimiento terminaron desdibujándolo, demostró que si se quiere constuir la paz deben de transitarse otros caminos muy diferentes al de la protesta y el reclamo.

Independientemente de que las autoridades tengan por obligación que atender a cuanto grupo, “en uso de los derechos que le concede la constitución”, la de manifestarse,  no estaría por demás que los proclives a la protesta apelaran mas al sentido común que a lo que les permita hacer la Constitución  y en revisión de estrategias se dieran cuenta de que la paz, como anhelo de toda una comunidad, si es posible…que se puede construir aquí y ahora un entorno del cual se destierre la violencia, a condición, desde luego, de que haya la voluntad para hacerlo… de que la buena voluntad esté presente.

En el panorama que pintan las protestas de aquí y de allá por la situación que vivimos, lo que mas brilla por su ausencia es la buena voluntad. Entendiendo que son las autoridades las que deben de marcar las lineas a seguir en un momento dado, para el freno de la violencia,  y que en un momento dado a ellas debe de exigírseles resultados, no debe de olvidarse que la construcción de la paz es, sobre todo, convivencia…y la convivencia social, aun la mas compelja, se resuelva en la comunicación de persona a persona. Atacar la violencia y construir la paz son tareas distintas, con responsbles distintos.

Muchos de los cocneptos que ahora se manejan en torno a la construcciónd e la paz nos fueron legados por la encíclica  Pacem In Terris, del papa Juan XXII, dada a conocer al mundo entero en 1963 y dirigida a TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD. El pontífice eliminó incluso la barrera del credo religios en el proceso de la construcción de la Paz, a la hora de invitar a la lectura de su documento.

En nuestro entorno las actitudes que se observan no van precisamente en la ruta de la paz.  Es comprensible  que un grupo empresarial, pro ejemplo,  se una para la defensa de sus intereses y reclame blindaje tanto de negocios como de zonas habitacionales, pero esto no es construir la paz…se trata simplemente de mantener la violencia fuera de sus muros. Ahí la solidaridad, la convivencia, brillan por su ausencia.

Esta forma tan individualista de querer construir la paz mas bien se ve orientada a la protección de los propios intereses ignorando los ajenos. Y cuando a esta actitud se une algun otro interes, por ejemplo el político y el de la búsqueda de notoriedad propia, no solamente no se construye la paz, sino que se abre otro frente a la violencia.

Pero, decíamos lineas arriba, la construcción de la paz es posible, porque es posible la solidaridad del emperesario con el obrero, del vecino con el vecino, de la gente que mas posibiodiliades tiene con la que tiene menos y es, por lo mismo, las vulnerable a cualquier incidencia de violencia.

Si queremos referirnos al “ como contruir la paz”, habrá que adverit que a partir  de la publciación  Pacem In Terris hasta nuestros dias se ha lograado crear toda una metodología para construir la paz… cuestión sería pedirle a los líderes religiosos que la saquen del baul de los recuerdos y la actualicen, en beneficio de la feligresía primero y de TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, como lógica consecuencia. Por lo demás, muchos de los conceptos de la Pacem In Terris son ya del dominio de la sociología, por ejemplo, el de derechos humanos. Esto nos dice a las claras que, de alguna manera, las ensevanzas del llamado Papa Bueno permearon a toda la sociedad…cuestió sería, pues, de recurrir a este conocimiento colectivo, a este importnte activa en la construcción de la paz.

Por lo que hace a la realidad local, es importante, filias o fobias a parte, darse cuenta de que el aspecto policíaco del combate a la violencia, siendo indispensable, no ha sido el único al que el alcalde ha dedicado sus fuerzas, pues ha tocado con programas concretos los aspectos de consttrucción de la convivencia humana sin la cual la paz no es posible. Ahí es donde hay que enfocar nuestra actividad… hacia allá deben los sectores organizados dirigir sus propuestas.

Lo anterior implica, desde luego, la renuncia a la propia ganancia del actual estado de cosas…a la declinación de la voluntad torcida a favor de la buena voluntad, pues sin buena voluntad no hay metodología que funcione. Que sin buena voluntad las cosas no funcionan queda claro si consideramos el hecho de que la encíclica Pacem in Terris que diseña la primera metodología en la historia de la civilización occidnetal para construir la paz,  tiene ya casi cincuenta años durmiendo el sueño de los justos…

Pero ni el olvido de esa metodología ni la opción por los reclamos y el reparto de culpas nulifican las posibilidades de construir la paz, aquí, ahora…de manera inmediata y cada uno en el radio de influencia que tiene, como componente de un todo social. Querer hacerlo es ya otra cosa .

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