De

Opinión

El fundador de Playboy, fallecido este 28 de septiembre, tuvo una enorme influencia sobre la sociedad y la moral, no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo. Fue uno de los mayores impulsores de la revolución sexual. Hef no fue un simple editor de revista. Hizo que la fotografía de desnudos se volviera respetable en una publicación que llegó a tener una circulación de 7 millones de ejemplares mensuales.

Las sucesivas reformas electorales que se dieron desde los comicios de 1988 tuvieron como objeto, hasta el 2007, ampliar espacios a las oposiciones para garantizar la pluralidad, romper con el monopolio que ejercía en los medios el “partido prácticamente único”, fortalecer el sistema de partidos y su representación legislativa y en los estados.

Las dos tienen que ver con la reacción de miles de mexicanos ante los sismos que golpearon el centro y el sur del país durante este septiembre negro, y el llamado a la acción que escucharon los empresarios en voz del presidente Enrique Peña Nieto para que apoyaran a quienes menos tienen. La resiliencia se refiere a la capacidad del individuo, pese al estrés agudo en el que se encuentre, para enfrentar la adversidad y los cambios drásticos ante las tragedias, los traumas o las amenazas. Pero esto es sólo su primera capa. La segunda tiene que ver con la resiliencia organizacional, que permite un sistema sustentable para el futuro y la viabilidad de una sociedad…

Los daños son enormes: 190 mil viviendas que deben ser reconstruidas (estamos hablando de un millón de personas que se quedaron sin su hogar); mil 300 escuelas con daños, de las cuales unas 400 tendrán que ser vueltas a construir. Sólo en la Ciudad de México, mil 500 edificios en riesgo de derrumbarse, que deben ser evaluados por expertos pero que de todas formas requieren reparaciones mayores.

México estaba a la vanguardia, con un sistema altamente sofisticado para la época. Hasta hace 10 años tenía 16 estaciones y 97 sensores –60 de ellos financiados por el Gobierno de la Ciudad de México–, construidos por mexicanos y ubicados en la costa del Pacífico, que es la región más vulnerable en la cuenca más sísmica del mundo.

Si llegamos al primero de octubre sin que sus dirigentes vayan a la oficialía de partes y presenten su papelito firmado de que renuncian a los recursos públicos, les van a depositar la lana. Es el caso del PAN. Ya no tendría 95 millones para ceder a los damnificados del sismo. Un tercio de ese dinero iría a las arcas de ese partido. “Anaya está arrastrando los pies. Se está haciendo güey”, nos dijo Enrique Ochoa. El presidente nacional del PRI particularizó en el caso del azul, pero hay otros partidos que están en la misma situación. No han pasado a los hechos con la lana que les queda para 2017…

Hasta la hora de entrega de esta columna (martes 26 por la tarde), el jefe de Gobierno capitalino no había visitado, una semana después, ni San Gregorio, ni Álvaro Obregón 286 donde, inclusive, las familias dieron una conferencia de prensa en la que acusaron que el gobierno capitalino no había hecho nada. “Que quede claro que la ayuda real del gobierno de la CDMX llegó el día 7 del derrumbe en Álvaro Obregón, habemos miles de testigos”, acusó en su cuenta de TW @johannamurillo.

El 16 de enero del 2015 Felipe Rodríguez Salgado, alias El Cepillo o El Terco, uno de los jefes de sicarios de Guerreros Unidos, contó cómo, la noche del 26 de septiembre, le avisaron a las nueve y media de la noche que les llevarían unos paquetes (así le dicen a las víctimas). Iban ocho patrullas municipales, con entre 30 y 35 policías y entre 38 y 41 “paquetes detenidos amarrados con mecates, algunos con esposas y otros ensangrentados”.

La realidad no deja de ser una paradoja caprichosa, porque si por códigos y regulaciones fuera, la Ciudad de México podría estar totalmente tranquila. El MCBC-2004, explicaron los investigadores Eduardo Reinoso, Miguel Jaimes y Marco Torres, es el mejor código, el que tiene el conjunto de requerimientos más avanzados y completos del país, y sirve como modelo en otras ciudades mexicanas y en el extranjero. La otra cara de esa reconfortante moneda es lo que los investigadores encontraron en muchas viviendas recientemente construidas de altura mediana, cuya arquitectura parecía demasiado débil para soportar sismos,..

Casos como el de Javier Duarte y otros gobernadores han fortalecido la percepción de que todos los políticos son corruptos. No ayudan en nada las acusaciones de corrupción de los propios políticos y sus partidos contra los políticos y partidos de otros signos.

La crítica fue directa contra el responsable político del atropello, el gobernador Graco Ramírez, a quien acusaron de lucrar con los víveres lo que detonó el repudio que se fue ampliando como un tsunami digital que, horas después de iniciado, detuvo la ayuda ciudadana en la Ciudad de México.

No habrá, salvo el de Morena que siempre estuvo designado, candidatos a la Presidencia, a la Ciudad de México o a los estados que tienen elecciones, tampoco para el Congreso, antes del año próximo y no me imagino a funcionario alguno renunciando voluntariamente a su cargo en forma anticipada en plena tarea de reconstrucción. En estos días, el presidente Peña anunciará sus programas de reconstrucción para los estados afectados por el sismo. También, Miguel Ángel Mancera anunciará su proyecto de reconstrucción de la ciudad y, por supuesto, que aspirará a avanzar lo más posible en él antes de dejar el cargo para buscar una hipotética candidatura… si es que, finalmente, decide buscarla…

El video donde el Delegado perredista Avelino Méndez sale corriendo mientras los vecinos de Xochimilco le tiran patadas y le reclaman, es apenas una muestra de lo que sucedió. Los ciudadanos se pusieron en control y los políticos fueron rechazados. A Miguel Ángel Osorio Chong se le ocurrió pararse en un lugar de la tragedia y aunque iba rodeado de policías y soldados, le gritaron y le pusieron un golpe en la nuca.

En el centro de la denostación e ira se encuentra el gobernador Graco Ramírez, pero no puede dejar de incorporarse en el cóctel lesivo a su esposa Elena Cepeda, descrita públicamente como déspota, y al comisionado de Seguridad Pública, Alberto Capella, el detonador de la crisis política por la manera absurda y represiva con la que, para esconder las vendettas de su jefe, incendió la sensible pradera.