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CANDIDATO DE PROTESTA: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./19 de Abril

Andrés Manuel López Obrador sigue ganando terreno. Hace apenas unos días decía que tenía una ventaja de 20 puntos porcentuales, lo cual, hasta ese momento, era una exageración; pero en la encuesta de Reforma de ayer la ventaja es ya de 22 puntos.

Ni los ataques ni los cuestionamientos, ni los propios errores del candidato, han afectado su respaldo. López Obrador se ha venido fortaleciendo de manera constante. En el sondeo de Reforma sube seis puntos con respecto a febrero, mientras que Ricardo Anaya pierde seis. En esta ocasión el tabasqueño no ha dicho que la encuesta está cuchareada.

¿Es ya inevitable el triunfo de López Obrador? Faltan todavía más de dos meses de campaña y tres debates, pero no podemos cerrar los ojos a las tendencias. No es solo el fortalecimiento de López Obrador, sino la caída de Ricardo Anaya y el estancamiento de José Antonio Meade.

A Anaya, quien basó toda la primera parte de su campaña en prometer que sacaría al “PRI corrupto” del gobierno, le han hecho daño los cuestionamientos sobre su patrimonio personal. Si el PRI, el gobierno y la PGR querían debilitarlo, lo lograron. Y al mismo tiempo fortalecieron a López Obrador. Meade, por otra parte, no ha logrado superar el lastre de la impopularidad del presidente Enrique Peña Nieto y del PRI.

El 59 por ciento de los encuestados señalan que lo más importante en estas elecciones es “sacar al PRI del gobierno”, mientras que solo 22 por ciento mantiene que es “evitar que AMLO llegue a la Presidencia”. La desaprobación del presidente, de 76 por ciento, parece ser uno de los factores fundamentales en las preferencias de los ciudadanos.

López Obrador es un candidato de protesta y la experiencia nos dice que a un aspirante de este tipo no le hacen daño las críticas tradicionales. Uno podría suponer que postular a Napoleón Gómez Urrutia al Senado u ofrecer amnistía a los líderes del narco habrían significado golpes a la campaña de López Obrador. Pero no ha sido así. Al contrario, la intención del voto a su favor se vuelve cada día más sólida.

El momento actual me recuerda un poco el que vivimos en la campaña del 2000. Entre más intransigente y obcecado parecía Vicente Fox, más se fortalecía su respaldo. Si llamaba chaparro o La Vestida a Francisco Labastida, se le consideraba no grosero sino valiente o divertido. Por eso el “Hoy, hoy, hoy” del debate sobre el debate se convirtió en su grito de guerra. Lo que los analistas políticos tradicionales consideraron como una exhibición de su testarudez, el electorado lo interpretó como demostración de que era un hombre de convicciones capaz de enfrentar a la vieja clase política y al PRI.

Algo similar parece estar ocurriendo con López Obrador. Es el candidato de protesta de una sociedad agraviada. Personifica a ese México honesto al que aspira una sociedad cansada de corrupción. Los electores no se preocupan por sus propuestas concretas, como cancelar el nuevo aeropuerto o perdonar a los delincuentes, pero sí se identifican con su rebelión ante un gobierno que perdió el contacto con la gente.

Quizá la elección no está decidida. Ninguna puede estarlo a 70 días de la votación. Pero las posibilidades de que López Obrador sea el próximo presidente de la República son muy altas. La gente quiere un cambio y el tabasqueño es percibido por la mayoría como el candidato que puede ofrecer ese cambio. Entre más se golpea a un candidato de protesta, nos dice la experiencia, más se le fortalece.

Ni bolsa ni peso

Ni la Bolsa de Valores ni el tipo de cambio han sido afectados por el avance de AMLO. Las acciones han subido y el peso se ha fortalecido. La divisa, que en diciembre casi alcanzó 20 pesos por dólar, estaba fluctuando ayer alrededor de los 18 en el mercado interbancario.

Twitter: @SergioSarmiento

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