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ALEGAR FRAUDES: SARMIENTO

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Por Sergio SARMIENTO./ 9 junio

Este siete de junio Felipe Calderón citó en su cuenta de Twitter una nota del diario 24 Horas que señalaba: “Morena desconoce resultado de la elección en Edomex y declara a Delfina Gómez como gobernadora”. El ex presidente comentó: “Reclamar triunfos que no se obtienen, alegar fraudes que no se demuestran, mentir a los ciudadanos. Mismo guión, mismo personaje”.

Un día después, también en Twitter, Calderón señalaba: “Hace mucho que no se abandonaba en protesta una sesión de cómputo como en Coahuila. Irregularidades serias”. También retuiteaba a su esposa Margarita Zavala en una foto con un grupo de panistas que decía: “Defendiendo el triunfo de @memo_anaya y los coahuilenses”.

Yo no sé si Calderón tiene razón y las protestas de Morena en el Estado de México son una mentira, pero las del PAN y otros partidos en Coahuila son una expresión legitima de agravio ante un fraude electoral. Pero creo que hay razones para mostrarse escéptico.

Es muy fácil reclamar fraude cuando uno pierde una elección. Por eso lo hace Humberto Moreira, quien afirma que su hermano Rubén, el gobernador de Coahuila, le robó el triunfo a una diputación plurinominal estatal (que le daría fuero). Un político puede protestar por fraude incluso en las elecciones que gana. Donald Trump que, pese a haber ganado la presidencia de Estados Unidos en el Colegio Electoral, perdió el voto popular por tres millones de sufragios, que él dice fueron emitidos por inmigrantes ilegales.

México tiene instrumentos que permiten verificar la voluntad de los ciudadanos en una elección. Las encuestas de salida, los conteos rápidos y el PREP no son más que indicadores del voto. El verdadero recuento se realiza sobre las actas llenadas por ciudadanos comunes y corrientes insaculados después de contar las boletas en cada casilla. Este recuento lo están haciendo esta semana las juntas distritales y municipales de Coahuila, el Estado de México y otros lugares del país. La suma da el resultado legal de una elección. Si un grupo se sale de esas sesiones en supuesta protesta, está permitiendo que se perpetre un fraude o está aceptando que perdió la elección porque las actas no le dan la victoria.

No es difícil generar desconfianza en los procesos electorales de nuestro país. Los mexicanos simplemente no creemos en las elecciones. En parte esto es producto de décadas en que tuvimos comicios manipulados en los que siempre había un mismo triunfador: el PRI. Pero hoy las cosas son diferentes. La alternancia de partidos en el poder es la regla más que una excepción. Más del 60 por ciento de las elecciones de los últimos tres años han sido ganadas por partidos en la oposición. El mismo PRI es oposición en buena parte del país.

Esto no significa que no pueda haber irregularidades electorales. Se dan en México y en otros países del mundo. Hemos visto muchas denuncias en los comicios del Estado de México y de Coahuila que deben examinarse con cuidado y honestidad. La ley electoral actual establece, de hecho, una amplia serie de instrumentos para limpiar una elección. Quizá no son perfectos, pero sí han permitido borrar muchos de los abusos del pasado y han permitido la alternancia de partidos en el poder que es la prueba de fuego de una verdadera democracia.

Negarse a usar los instrumentos legales no tiene sentido. No importa si lo hacen los partidos que no le gustan a Calderón o si lo hace su propio partido.

Comey

La declaración de James Comey, ex director del FBI, no deja dudas. Donald Trump es culpable del delito de obstrucción a la justicia. El problema es que tiene fuero y sólo un juicio político se lo puede quitar. Pero los juicios políticos tienen más de político que de juicios.

Twitter: @SergioSarmiento 

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