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!ADIóS REPORTEROS!, LOS ‘IN’ SON LOS ROBOTS DE NOTICIAS

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NUEVA YORK.- El exbroker estadounidense Jordan Belfort tenía una máxima: “si quieren ser multimillonarios algún día, tengan agallas y tomen una decisión”. Pero para tomarla —escribe Tom Wolfe en La hoguera de las vanidades (1987), una de las grandes novelas sobre Wall Street— se necesita ser “el amo del universo”: estar un paso adelante de todos y enterarse de lo que pasa en el mundo antes que nadie.

La vertiginosidad del mundo financiero ha obligado a los medios de comunicación especializados a ofrecer servicios más rápidos y eficaces para que los inversionistas puedan tomar más y mejores decisiones. La velocidad, dice el sociólogo francés Paul Virilio, es el imperativo categórico de nuestro tiempo. Y Bloomberg lo ha entendido perfectamente.

Desde hace varios años, este medio ofrece a sus clientes —a través de sus terminales, tan apreciadas entre los inversionistas— una tecnología de punta que permite conocer lo que sucede en el engranaje de las operaciones bursátiles, la economía, el comercio y los negocios, en tiempo real.

Bloomberg Automation Stories 
es el nombre del software desarrollado por Bloomberg Editorial & Research para redactar noticias en segundos. Es capaz de almacenar los datos de miles de empresas, grandes o pequeñas. Su tarea principal es llevar los números a las letras sin la intervención del ser humano; es un robot que opera con base en la tecnología conocida como Smart Automated Content (SAC).

De cierta manera, este sistema —con el cual cuenta El Financiero— cumple parte de las funciones de un periodista de finanzas: recopila datos, los compara, los analiza, los estructura, los escribe e incluso los aterriza en gráficos. Ya no es necesario tener un reportero para dar cuenta en una nota periodística de que, por ejemplo, las acciones de Six Flags cayeron 1.8 por ciento a causa de la volatilidad.

Tras la reciente noticia del lanzamiento del Soccerbot, que redacta los reportes sobre los partidos de la Premier League de Inglaterra, la “robotización” del periodismo se ha puesto en boga, pero la realidad es que es un fenómeno que existe desde hace al menos 25 años.

Bloomberg trabaja con noticias automatizadas desde principios de los 90, según consta en el libro de The Bloomberg Way (2017). Todo comenzó como un experimento. Los directivos de la compañía consideraron adecuado iniciar esta tecnología en los mercados emergentes para contar las historias de los movimientos bursátiles de países como Japón.

“Mecanizamos, por ejemplo, las historias de los reportes o las ganancias del mercado japonés para proporcionar información útil en inglés y en japonés, simultáneamente. Introdujimos también alertas de noticias para advertir a nuestros clientes sobre posibles riesgos en determinados temas o situaciones financieras”.

Actualmente, Bloomberg cuenta con 5 mil ingenieros y desarrolladores que trabajan sólo para el software que se encuentra en sus terminales. El editor en jefe de Bloomberg, John Micklethwait, ha dicho que la automatización del periodismo es una herramienta que permite ofrecer información más exacta e inmediata; una necesidad para quien se mueve entre los laberínticos caminos de la aldea financiera.

Esto no quiere decir que las máquinas sustituirán a los 2 mil 500 periodistas y analistas que trabajan para Bloomberg. Micklethwait lo dejó claro en abril de 2016 en una entrevista con The New York Post: “la ironía de la automatización es que ésta es buena dependiendo de cómo la diseñen los seres humanos. La computadora genera una noticia por sí misma, pero necesita del trabajo humano para garantizar su independencia y su transparencia ante los lectores o televidentes.

Hecho correctamente, el periodismo automatizado tiene el potencial de hacer nuestra labor más interesante. La automatización es crucial para el futuro de nuestro oficio”.

Dice Vargas Llosa que contar historias es tan antiguo como hablar: un quehacer que debió nacer y crecer con el lenguaje. El periodismo, entonces, no es lo que está en juego, sino su forma de ejercerlo y de contarlo. (Bloomberg)

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