Home»Politikkón»2010: POLITICA CONTRA GRILLA.

2010: POLITICA CONTRA GRILLA.

0
Compartido
Pinterest Google+

CampañasPor Sergio Armendariz. (Articulo de OPINION).

Será 2010 un año de grandes –ojalá no aplastantemente huecos- discursos que conmemorarán el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución mexicanas. Coincide con un periodo electoral importante para Chihuahua, año en el cual serán electos representantes populares de primerísimo nivel en la extensión total del Estado llamado Grande.

Abundará el trabajo de posicionamiento discursivo, que seguramente no será satisfactorio ni en intención ni mucho menos en logros, relativo a las interpretaciones para el consumo mercadotécnico de algunos elementales hechos, personajes y símbolos, que le dieron sustancia a dos gestas históricas y fundacionales de la visión oficial de la Nación.

Sí que resultará interesante observar el abordaje discursivo que los candidatos de los diversos partidos harán sobre la interpretación actualizada –toda interpretación activa lo es-, acerca de la trascendencia “política” de personajes tales como Hidalgo, Iturbide, Guerrero, Alamán y otros, por un lado, así como el caso de Díaz, Madero, Villa, Zapata, Obregón, Carranza, Calles y Cárdenas en sus propios escenarios temporales. Muy interesante y no poco importante será que los partidos políticos en Chihuahua, en Ciudad Juárez, exijan y se exijan un trabajo de escrupulosa e inteligente preparación de comunicación ideológica, que trascienda el puro cretinismo del spot como medio de persuasión vacio.

Es indudablemente una singular oportunidad de dar nueva coherencia a la estructura vertebral histórica y hasta mítica de nuestro espacio social, de nuestro tiempo colectivo.

También representa una especial opción de reivindicar el contacto comunicativo entre política y sociedad, propiamente, entre políticos y ciudadanos; oportunidad magnífica de romper con la chabacanería que surge de la ignorancia y el puro interés de convertir al otro en instrumento útil de ambiciones personalistas y de facción, de demostrar que se desea hacer política y vivir de ella a partir de un reconocimiento veraz del lugar en donde se vive, del sitio que el trabajo generacional ha ido construyendo a través del esfuerzo cotidiano de millones de muertos anónimos, así como de otros cuantos gloriosos y consagrados por la memoria oficial y colectiva.

Los candidatos y candidatas deberán recibir una mínima capacitación para enfrentar el desafío discursivo de lo que se conoce sintéticamente como el “Bicentenario”; PRI, PAN, Nueva Alianza, PRD, PVEM, más los que en este momento no recuerdo, tendrán que ajustar sus inteligencias con la mayor viveza posible en concordancia a la formalidad de sus respectivas plataformas ideológicas y documentos rectores, deberán sacarlos del dulce sueño de la simulación en el que hoy habitan para presentarse con evidencias de dignidad de cultura política, ante una ciudadanía que actualmente accede a los diversos mensajes a través de las múltiples posibilidades que los medios de comunicación ofrecen.

La opinión pública estará también puesta a prueba en la percepción de la oferta mediático-política; lamentablemente, no somos un pueblo, una sociedad caracterizada por altos niveles de formación en lo que respecta a la historia de la Nación, del Estado, de la República, y eso ha permitido una especie de “jibarización” – miniaturización tribal de la cabeza humana- de la clase y el quehacer político.

Nuestro sistema educativo es muy inferior respecto a los retos de crecimiento y democratización que tenemos, por eso mismo, las prácticas políticas profundas han sobrevivido con tan venturoso éxito, por eso también los poderosos encumbrados siguen gobernando con el oprobio de la marca del amo, tal como lo expresó Octavio Paz hace 35 años:

“… Maquiavelo decía que la historia humana registra dos maneras de gobernar: una, cuando el príncipe gobierna con sus iguales, los barones; y otra, cuando el príncipe gobierna al país no con sus iguales, sino con sus parientes que en realidad son sus criados(…)tenemos un régimen patrimonialista en el cual el jefe de Estado gobierna al país como si fuese su casa y trata a sus colaboradores como si fuesen sus criados. México se ha gobernado así desde hace más de cinco siglos, así que no ha habido un cambio fundamental…”

Hoy los Gobernadores sustituyen en buena medida al Presidente de la República, sin embargo, la forma de dominio es particularmente análoga, similar.

Todo el país debe acometer una verdadera misión pedagógica de reflexión histórica y cambio social, es indispensable que la educación impacte ya y de manera significativa a la conciencia de la nación, la coyuntura es formidable, excepcional.

Desperdiciarla sería un delito algo más que simbólico de lesa patria, otra oportunidad perdida en la confusión trágica del ser nacional. Ojalá que la clase política no exhiba una vez más y de manera simple su inveterada voracidad oportunista, que veamos en Chihuahua y en Ciudad Juárez una contienda electoral que no se sustente en la ignorancia y en el mareo del parloteo mediático, por el contrario, que los políticos se reivindiquen ante la ciudadanía estudiando la historia mínima, que hable a la gente del valor de una tradición que jadea angustiada por una modernidad dolorosamente esquiva. Sí, más política, menos grilla para el 2010.

Commentarios

comentarios

Nota anterior

BAJO RESERVA, 1o de Enero.

Nota siguiente

ANDREU SE DESTAPA.