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¿CUAL ES LA DIFERENCIA?

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ednalorenafuertePor Edna Lorena Fuerte.

Entre todo lo que anunciaron nuestras autoridades en materia de seguridad en estos días, en donde contamos la entrada de los 2 mil efectivos de la Policía Federal para “substituir” al Ejército en algunas labores, según palabras del propio alcalde juarense; luego, la posible pero aun imprecisa, salida de los activos del Ejército para marzo próximo; la entrada del mando de la misma Policía Federal  en el estado, Vidal Díaz Ochoa, quien sustituye al general Felipe de Jesús Espitia como coordinador de las labores de seguridad; y, finalmente, lo que parece más una burla que una medida real de redireccionamiento de la estrategia: el cambio de nombre de Operativo Conjunto Chihuahua a Operación Coordinada Chihuahua, incluso las siglas siguen siendo las mismas. Decíamos, entre todo esto, no queda claro dónde está el nuevo rumbo, cómo es que definen el cambio y dónde está la evaluación de resultados. Veámoslo punto por punto.

En ningún momento de las declaraciones oficiales hemos visto una recapitulación de las acciones, una sumatoria de los resultados y de lo que no ha resultado, no hay siquiera un mea culpa que por respeto a la situación que vivimos los ciudadanos nos ofrezcan nuestros gobiernos. Se habla de una redefinición de la estrategia, pero no se dicen las razones, aun siendo tan simples: el fracaso, así tal cual, no hemos visto resultados, las acciones no han estado a la altura de las necesidades y la realidad ha terminado por rebasar a todos.

Entonces, no se admite el fracaso, pero sí la necesidad de redireccionamiento, de “ajustar” la estrategia, pero también en esto hay una sobrada falsedad, pues de todos los elementos que se aportan, no hay uno sólo que nos hable de un nuevo rumbo, que verdaderamente nos plantee que las cosas se van a hacer de manera distinta, por el contrario, esto parece ser un retroceso, pues vamos al mismo lugar al que estábamos antes de que entrara el Ejército, con la Policía Federal en las calles y nada más. Incluso, decíamos, en el cambio de nombre del operativo se ha puesto muy poca creatividad, o quizá querían mantener las mismas siglas para ahorrar trabajo de papelería, o economizar la memoria.

Pero al final, si lo vemos con detenimiento, es natural que nuestros gobiernos no nos puedan ofrecer un verdadero redireccionamiento, pues si no se ha hecho el análisis de lo que está mal, no es posible saber cuál es el rumbo que se debe evitar, y encontrar el nuevo camino, uno más adecuado, que dé resultados. Es una obviedad de primer orden el que no se pueda solucionar un problema que ni siquiera ha sido diagnosticado, si se evita la parte del balance, donde se hacen cuentas y se ven con claridad los renglones en que se está en números rojos, entonces no hay forma de cuadrar la balanza.

El problema real al que nos enfrentamos en cuanto a la situación de violencia e inseguridad es que las autoridades no están dispuestas a aceptar la realidad, se niegan a ver con claridad la situación que se vive y a actuar en consecuencia. Nunca vamos a tener soluciones si lo que se niegan son los problemas sobre los que hay que trabajar. Si usted quiere responder a mi pregunta que abre esta reflexión, lo más seguro es que termine por darse cuenta de que no hay diferencia, al menos no una positiva, aunque ojalá alguien nos pudiera dar otra respuesta.

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